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Francisco de Borbón fue enterrado en el cementerio de El Pardo

Francisco de Borbón, hijo del duque de Cádiz y de María del Carmen Martínez-Bordiú, fue enterrado, poco después del mediodía de ayer, en el cementerio de El Pardo, en Madrid, en una ceremonia que apenas duró media hora y en la que se reunieron alrededor de un millar de personas entre familiares, amigos y curiosos.

Poco antes de la llegada del coche mortuorio que transportaba los restos del primer bisnieto de Franco desde Pamplona, acompañado por el marqués de Villaverde y su yerno Rafael Ardid, llegaron al cementerio de El Pardo la madre del niño, María del Carmen Martínez Bordiú, vestida de negro y con gafas oscuras; su abuela, Carmen Polo, viuda del general Franco, y su hermana Mariola. Carmen Polo, que andaba con dificultad, no se separó en ningún momento de su nieta, que llevaba una corona de flores que luego depositó sobre el féretro cuando ya había sido introducido en la fosa.A la ceremonia asistieron, entre otros familiares, los hermanos de María del Carmen, Gonzalo de Borbón, hermano del duque de Cádiz, y los hijos de la infanta Pilar, hermana del rey Juan Carlos. También estuvieron presentes, entre otras personas, el ex presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro, el ex presidente del Congreso Landelino Lavilla, los duques de Alba, Juan García Carrés, Isabel Preysler y su marido, el marqués de Griñón. El párroco de El Pardo, José Fernández Fernández, ofició un responso en la capilla del cementerio momentos antes de proceder al entierro. El féretro, de color marfil y con un gran crucifijo encima, fue depositado en la sepultura, donde había una veintena de coronas de flores; una de ellas, enviada por los compañeros de colegio de Francisco, decía: "El Cours Molière te recordará siempre". Asimismo había coronas enviadas desde Francia. Terminada la ceremonia, los familiares. abandonaron el cementerio en medio de escenas de dolor. María del Carmen Martínez-Bordiú abandonó el cementerio en un automóvil, acompañada de su abuela y de su padre, el marqués de Villaverde.

Hubo momentos de tensión emocional ante la avalancha de gente que pretendía acercarse a los familiares, ante lo cual Gonzalo de Borbón pidió silencio y dijo: "Por favor, ya está bien". El acceso al interior del camposanto donde se efectuó el entierro fue prohibido a los periodistas, y los fotógrafos se subieron a la tapia del cementerio con objeto de fotografiar el momento del descenso del ataúd.

La tumba de Francisco de Borbón se encuentra situada frente a la del teniente general Guillermo Quintana Lacaci, asesinado en Madrid el pasado día 29 de enero.

El duque de Cádiz, en coma

Por otra parte, Alfonso de Borbón y Dampierre, duque de Cádiz, herido gravísimo en el accidente de tráfico ocurrido el pasado domingo al chocar lateralmente el vehículo que conducía contra un camión -a consecuencia del cual falleció su hijo mayor, Francisco, de 11 años-, se encuentra en estado de coma, aunque se aprecia una discreta mejoría, según señala el último parte médico facilitado ayer en el hospital de Navarra donde se halla internado. Su hijo menor, Luis Alfonso, y la institutriz de los niños, Manuela Sánchez Prat, quienes también viajaban en el automóvil siniestrado evolucionan favorablemente de sus heridas, aunque persiste el estado de gravedad en ambos pacientes, informa Carmelo Ridruejo.El duque de Cádiz, que en el momento de su ingreso en el cen tro sanitario presentaba conmoción cerebral y diversas fracturas en bóveda craneal, fémur derecho, clavícula izquierda y pelvis, permanece todavía con ventilación mecánica y hemodinámica. Su estado sigue siendo grave.

Continúa en la unidad de cuidados intensivos del hospital, y durante el día de ayer pudo ser visitado por su madre, Emanuela Dampierre. En algunos momentos, el duque de Cádiz llega a abrir los ojos y trata de articular, según las personas que le han podido visitar estos días, algunas palabras en francés.

Evolución favorable

Luis Alfonso de Borbón Martínez-Bordiú, hijo menor de los duques de Cádiz, evoluciona favorablemente de sus heridas, aunque persiste en su estado semiinconsciente. No se le han apreciado complicaciones importantes que hagan suponer un deterioro en la evolución en los próximos días. Sigue internado en el servicio de neurocirugía, y hasta el momento ha recibido las visitas de su madre, abuelos y tíos durante escasos minutos.El niño en ocasiones, y entre sollozos, consigue hablar, aunque con muchas dificultades. En cuanto a la institutriz, Manuela Sánchez Prat, de 45 años -quien en la mañana del martes fue trasladada desde la clínica La Milagrosa de Tudela hasta el hospital de Navarra-, ayer fue intervenida quirúrgicamente por el equipo de traumatología y ortopedia de este centro, con el fin de corregir sus diversas lesiones óseas, entre las cuales se encuentran sendas fracturas de fémur y antebrazo. Su estado sigue siendo grave. Junto a ella, que desconoce hasta el momento que se haya producido el fallecimiento de Francisco de Borbón, se encuentra habitualmente su hermana, perteneciente a una congregación religiosa. Durante estos días ha sido visitada por Mariola, Mercedes Licers y Jaime Martínez-Bordiú.

Es difícil precisar, en opinión de los médicos, cuándo pueden abandonar los pacientes el hospital, si bien se ha dejado claro que no se procederá al traslado de los heridos hasta que no mejoren considerablemente.

Con la salida del furgón que contenía los restos mortales de Francisco de Borbón hacia Madrid, a las 7.45 horas de ayer, decreció, por otra parte, la expectación y el interés que el suceso había despertado en Pamplona.

Ayer fue un día muy tranquilo en el hospital, en contra de lo sucedido en días anteriores, en que decenas de personas soportaron en ocasiones una intensa lluvia con objeto de acercarse a los familiares y amigos de las víctimas. Apenas si se acercaron algunos periodistas y reporteros gráficos a cubrir la información de este hecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de febrero de 1984

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