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El Estado libanés se desmorona

Mitterrand, partidario del envio de 'cascos azules'

El presidente francés, François Mitterrand, manifestó ayer durante su visita oficial a Holanda su esperanza en que el Consejo de Seguridad de la ONU decida el envío de cascos azules en sustitución de la fuerza multinacional destacada en Beirut. Mientras tanto, la mayoría de los franceses considera que la misión en Beirut de los llamados soldados de la paz ha llegado a su término.La componente francesa de la fuerza multinacional presente en Líbano, en efectivos humanos, asciende a 1.500 soldados desde hace pocas semanas, ya que los 2.000 iniciales fueron rebajados. El número de muertos en sus filas se eleva a 84.

La inmensa mayoría de los efectivos de la fuerza multinacíonal francesa procede de la IX División de Infantería de Marina, que es uno de los regimientos de elite que proporcionan sus efectivos a la llamada Fuerza de Acción Rápida (FAR), esas unidades de gran movilidad que ya estructuró el Gobierno giscardiano y que los socialistas han perfeccionado.

Los medios militares empiezan a dudar del interés que puede tener el :mantenimiento de sus soldados en Líbano, país ligado históricamente a Francia. París no envió sus tropas para ir a la guerra, sino para garantizar la paz y la unidad de Líbano. Como el Reino Unido (la otra potencia nuclear europea que lanza expediciones más allá de sus fronteras), pretende reforzar, con sus intervenciones, el prestigio de su capacidad de disuasión. Pero, según los expertos militares, las pérdidas sufridas y la ineficacia respecto a los objetivos "corroen nuestra credibilidad militar y, consecuentemente, nuestro peso político".

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