Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Monseñor Guerra Campos se crece

Nada tengo a favor del aborto o de los dicterios denigratorios contra el obispo de Cuenca; pero no puedo aprobar, sino disentir de su comportamiento hacia el exterior, en cuanto persona pública de la Iglesia.A la crítica que un semanario hizo a la instrucción del obispo sobre la autorización civil del aborto, con la información de que el Vaticano había reprendido por causa de ella al obispo de Cuenca, éste ha respondido con un total desacierto, infantilmente.

Un obispo que, contra la Coriferencia Episcopal y contra el Papa (¡y contra el Nuevo Testamento!), se pronunció a favor de las ejecuciones de septiembre de 1975 por el Gobierno de Franco, ¿no queda descalificado ya en todo lo que diga contra el aborto o su ley reguladora?

En el Boletín del Obispado, número 4-6 de 1983, se dice que el obispo de Cuenca presentará querella ante el juez contra el semanario que propagó la falsedad. Esto, sencillamente, no es cristiano, y la comunidad le exige que no lo haga. En el número 9-10, el obispo se ceba en la guerra de catecismos. Nos explica lo que es defendible ¡canónicamente! Este obispo vive y actúa, ciertamente, desde el Código. Pero a la Iglesia de Jesús de Nazaret le sobre mucho código, monseñor.

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Nos dice que la Comisión Episcopal de Enseñanza (CE) ha producido una "inflexión hacia la ambigüedad" y se ha "enturbiado la claridad de la doctrina". Para él, las aclaraciones pedagógicas de la CE son "manifiestamente innecesarias" y producen la "sensación de debilitamiento". Debido a ello, el mensaje recibido por el pueblo es que el aborto es de menor gravedad Guerra Campos, sin duda, es de los inflexibles, de los de mano dura, de los que llevan a los tribunales por cualquier falso. No cede. No rebaja un ápice la gravedad de las cosas, aunque sea para evitar una guerra -de catecismos o de herejes, da igual- aunque sea para impedir que la Iglesia vuelva a las catacumbas. Y a este espíritu suyo lo confunde élcon el Espíritu Santo, que "inspira obedecer a Dios antes que a los hombres".

Citando a Juan Pablo II, afirma que el Gobierno ha legitimado la muerte del inocente al despenalizar el aborto. Pero sabemos,que, cuando el ministerio declaró que los catecismos no estaban aprobados (legitimados), los obispos concluyeron: "No están aprobados, pero tampoco prohibidos (penalizados). Aquí no hay simetría lógica, sino un sofisma. Y conste que no estoy aprobando la acción del Gobierno, sino desaprobando el proceder eclesiástico . Monseñor Guerra se crece porque los aires que vienen de Roma son buenos para aventar la parva. Porque los defensores que la Iglesia necesita y, sobre todo, los que nuestra sociedad exige,-son de otro talante y de otra altura. / presbítero y filósofo.

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