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Alejandro Goicoechea, creador del tren articulado Talgo, falleció ayer en Madrid a los 89 años de edad

El inventor español Alejandro Goicoechea, creador del tren azrticulado ligero que lleva su nombre (Talgo), falleció a las 4 de la tarde de ayer en el hospital militar Gómez Ulla de Madrid a la edad de 89 años. Goicoechea, que había sufrido una operación hace un año y medio, ingresó hace 15 días, al agravarse su estado, en el centro hospitalario donde falleció. "Mi padre estuvo trabajando, en el desarrollo de sus ideas hasta el final", comentó ayer a este periódico su único hijo varón, Alejandro Goicoechea. "El pasado verano trabajó en las patentes para el desarrollo de su proyecto de tren vertebrado, para lo que había formado una compañía propia". Sin embargo, el tema que más preocupaba actualmente a Goicoechea era el enlace fijo del estrecho de Gibraltar, para lo que propugnaba una solución mixta de túnel y puente.

Alejandro Goicoechea Omar nació en Elorrio (Vizcaya) en 1895. Tras cursar los estudios de bachillerato en el colegio de los padres jesuitas de Orduña ingresó en la Escuela de Ingenieros del Ejército, en Guadalajara. Al terminar los estudios, con el grado de teniente, fue destinado al regimiento de ferrocarriles de Madrid.Ya entonces estaba fascinado por los trenes, que había conocido bien a través de los Ferrocarriles Vascongados desde su adolescencia. Esta atracción hizo que a los 25 años se apartara del Ejército, con el grado de capitán, e ingresara en la Compañía de los Ferrocarriles de La Robla a Valmaseda (León), donde trabajó durante 20 años, y donde desarrolló las ideas que luego le convertirían en uno de los más conocidos inventores españoles.

Aligerar cargas puntuales

Puede decirse que su obsesión constante, desde que empezó a trabajar en el tema, fue el aligeramiento del peso de los trenes. Esta idea la mantuvo a lo largo de toda su vida, y solía repetir que el transporte ferroviario con trenes pesados no tiene solución. En vez de recurrir a locomotoras cada vez más pesadas, centró su atención en conseguir vehículos más ligeros, de forma que se redujera la carga puntual por rueda. Para ello, ideó un tren caracterizado por su estructura articulada triangular, con ejes dirigidos y ruedas independientes en cada eje, un tren oruga o, articulado que luego se comercializaría con el nombre de Talgo (Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol).

Goicoechea presentó sus teorías en el congreso de ciencias de Santander de 1938, tras pasarse al bando del general Franco al comienzo de la guerra civil con los planos del llamado cinturón de hierro de Bilbao, posiciones fortificadas que rodeaban la capital vasca y que facilitaron el ataque de las fuerzas insurrectas. Posteriormente desarrolló sus investigaciones en Madrid, con la ayuda financiera de José Luis Oriol, padre de José María y Lucas María, de Oriol y Urquijo, con quién fundó en 1942 la compañía Patentes Talgo SA. A los pocos años se desvinculó totalmente de la compañía, antes incluso de que se produjera la inauguración oficial de la primera unidad del Talgo.

El tren fue construido en Estados Unidos, bajo la dirección de ingenieros españoles, y realizó su primer recorrido el 14 de julio de 1950 a lo largo de la línea Madrid-Hendaya. Fue presentado como "el más alto exponente de la tecnología española" y constituyó todo un acontecimiento nacional.

Acontecimiento nacional

Tras desvincularse de la compañía que fundara, Goicoechea prosiguió su trayectoria de inventor, sin que lograra una aceptación de sus ideas sobre los ferrocarriles, que muchos consideraban revolucionarias. "Era un verdadero volcán de ideas, y creo que se puede decir que no tuvo la suerte de encontrar nuevamente a alguien como mi abuelo, que diera cauce a la comercialización de sus ideas", afirma Lucas Oriol López Montenegro, que prosigue la tradición familiar actualmente en la compañía fabricante del Talgo. "Su sistema revolucionario se basaba en tres condiciones: bajo peso, bajo centro de gravedad y sistema de guiado sobre la vía. De estas tres condiciones, la que ha sufrido más modificaciones, hasta llegar al Talgo Pendular que hemos desarrollado y ha entrado en servicio en 1980, ha sido el sistema de guiado".

Por su parte, Ramón Boixados, presidente de Renfe, elogió ayer, en declaraciones a Efe, la figura de Goicoechea, "que es la de un auténtico investigador español dentro del mundo ferroviario. Es muy probable que el ferrocarril no haya pagado a este hombre su valiosa aportación al desarrollo y modernización de este medio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de enero de 1984

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