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Enrique Salomó expone ante la Audiencia Nacional el temor de que el asesinato de su esposa sea una venganza

Más de 2.000 personas abarrotaron ayer al mediodía el templo de Ríudoms (Tarragona) donde se celebró el sepelio de María Teresa Mestre Guitó, asesinada después de permanecer en paradero desconocido durante 14 días. Su esposo, Enrique Salomó, que mañana deberá reingresar en la prisión de Tarragona, teme por la seguridad de sus hijos, ya que sospecha que María Teresa fue asesinada como venganza, según expone su abogado en telegramas remitidos al presidente y al fiscal jefe de la Audiencia Nacional. A los miembros de la Guardia Civil de Barcelona y Tarragona, que iniciaron la investigación, se han unido agentes de la Policía Judicial de Barcelona y de los gabinetes de identificación de Madrid y Barcelona.

Enrique Salomó, esposo de la víctima, que se encuentra encarcelado por su vinculación con el fraude del aceite de colza, no deberá regresar a la prisión provincial de Tarragona hasta mañana, jueves, a las ocho de la mañana, hora en que expira el permiso especial de 72 horas concedido por la Audiencia Nacional a la vista de las excepcionales características que concurren en el caso.Salomó, que ha anunciado a través de su abogado que no piensa realizar ningún tipo de declaración, ha permanecido durante estos tres días encerrado en su domicilio, en la urbanización Reus Mediterani, de Cambrils, junto a sus hijos. El industrial sólo abandonó el apartamento para acudir al sepelio de su esposa y para recoger algunas pertenencias en la cárcel, donde el lunes permaneció durante más de media hora hablando con algunos presos con los que ha entablado amistad.

Teme que sea una venganza

Salomó se halla en todo momento acompañado por agentes del Servicio de Información de la Guardia Civil que, al mismo tiempo, han montado un discreto dispositivo de vigilancia en torno al bloque de apartamentos donde está ubicada la vivienda del industrial. Éste teme que la muerte de su esposa responda a una venganza. Por esta misma razón está preocupado por sus dos hijos, que a partir de mañana deberán permanecer solos, junto a una abuela, en el apartamento, según han relatado algunos amigos de la familia.

El industrial ha remitido un telegrama al presidente y al fiscal jefe de la Audiencia Nacional en el que reclama su libertad provisional, con el ofrecimiento de presentarse cada día ante la policía, para poder vigilar y proteger a sus hijos. El gobernador civil de Barcelona, que se entrevistará hoy con Salomó, establecerá probablemente medidas de protección personal para los hijos y estudiará la posibilidad de ampliar el permiso especial de libertad vigilada de la que disfruta el encarcelado.

Una alta, fuente de la Dirección General de la Policía continuaba ayer manteniendo la hipótesis de que el asesinato de María Teresa Mestre tiene un móvil pasional o personal, descartando, al menos inicialmente, la cuestión económica. También indicó que no parecía que se tratara de un asesinato organizado, aunque no ocultó que las investigaciones están siendo encaminadas a la búsqueda de la persona que descuartizó el cadáver, "obra de un sádico".

El gobernador de Tarragona, Vicente Vallero, por su parte, rectificó ayer apreciaciones precedentes y aseguró que no se descarta aún ninguna de las cinco hipótesis consideradas, por los investigadores: venganza de las mafias del aceite, venganza de algún afectado por el síndrome tóxico, acción aislada de un psicópata, asesinato ritual, e, incluso, secuestro protagonizado por delincuentes comunes para obtener un rescate.

Los investigadores de Barcelona y Madrid, de la Guardia Civil y de la Policía Judicial trabajan en el examen de los datos obtenidos de los restos y de la autopsia para la obtención de huellas y para poder determinar la naturaleza de los golpes, y la forma en que se produjeron los cortes. Buscan también rastros sobre los instrumentos que se utilizaron para descuartizarlo.

El oficiante citó al Papa

Pocos minutos antes de las 11 de la mañana de ayer llegó a la iglesia parroquial de Riudoms, localidad situada a seis kilómetros de Reus de donde procede la familia Salomó, el vehículo policial que transportó a Enrique Salomó para asistir al sepelio de su esposa informa Xavier Bas. El industrial aceitero, sumamente nervioso, trató de evitar las miradas de la gente y el acoso de los fotógrafos. Sus hijos, Enric y Maite, de 19 y 21 años de edad, respectivamente, así como otros parientes cercanos llegaron también a la iglesia junto al furgón del servicio de pompas fúnebres de Reus, que trasladó el féretro desde el depósito de cadáveres de esta ciudad.

Momentos antes del inicio de la ceremonia religiosa, ya en el interior del templo, se registró un primer incidente cuando el propio Enrique Salomó dijo a un miembro del Servicio de Información de la Guardia Civil, en una clara alusión a los informadores gráficos que estaban pendientes de sus movimientos: "Si éstos siguen aquí, yo me voy". Ante esta situación, la Guardia Civil optó por indicar a fotógrafos y operadores de televisíón que abandonaran el templo.

El reverendo Pau Mercadé, párroco de Riudoms, ofició la ceremonia religiosa. En su homilía hizo una referencia directa al asesínato de María Teresa Mestre con estas palabras: "Estamos indignados y protestamos por todas estas violencias. Como nos dice el papa Juan Pablo II, el camino de la paz y de la justicia en la tierra no se conduce por estos caminos de violencia y de muerte. No hay necesidad de condenar, porque todos nosotros de ninguna manera queremos todas estas cosas".

El templo parroquial de Riudoms resultó insuficiente para albergar a la gran cantidad de amigos y conocidos de la familia, o simplemente curiosos, que quisieron acompañar al industrial en el entierro de su esposa, cuyo cadáver descuartizado fue hallado en la madrugada del pasado lunes en un vertedero de basura de Cambrils.

A la salida del templo, se repitieron los momentos de emotividad y los hijos de la víctima exteriorizaron su disgusto por la presencia de los informadores gráficos que dirigían sus objetivos hacia el grupo familiar que rodea ba el féretro. Los restos mortales de María Teresa Mestre fueron in humados en el cementerio municipal de Riudoms minutos después de la una de la tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 1984

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