El presidente de Brasil,
Joáo Figeiredo, ha anunciado la aplicación de una serie de medidas destinadas a reducir el déficit del sector público, como consecuencia de la política de austeridad adoptada por la presión del Fondo Monetario Internacional. Serán limitados los salarios en las empresas públicas y se reducirán hasta un 12% los gastos del sector público.


























































