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El sistema soviético, a debate

Washington no dejará que Moscú recupere la ventaja nuclear, según Fred Halliday

Más de una docena de expertos sobre la URSS, profesores, sociólogos, economistas o politólogos, procedentes de universidades y centros de investigación de Europa occidental y Estados Unidos, algunos de ellos miembros de los círculos de exiliados soviéticos, han participado en Madrid en un simposio que, bajo el título El sistema soviético hoy, ha sido organizado en Madrid por la Fundación Pablo Iglesias, entidad de inspiración socialdemócrata. Desde diferentes enfoques, que abarcaban desde la economía a la cultura, pasando por la historia, la política y la ideología, los participantes realizaron análisis de distintos aspectos de la realidad soviética. El punto de vista de la URSS no se halló representado en los debates por no haber sido invitado ningún representante de este país. Entre los asistentes se contaron el sociólogo francés Egdar Morin, el cibernético israelí de origen soviético Mijail Agurski, el escritor de origen polaco K. S. Karol, el escritor ruso exiliado André Siniavski, el economista polaco Alexander Smolar, el profesor italiano Massimo Salvadori y los españoles Manuel Azcárate, responsable hasta 1981 de los problemas internacionales en el Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España, y el director de la Fundación Pablo Iglesias, Fernando Claudín. EL PAIS habló con algunos de los participantes. He aquí su testimonio.

La URSS está en una posición de. inferioridad ante EE UU en el campo del armamento nuclear, pero no dejará que este país recupere el margen de superioridad que poseía hace 20 años ni que imponga su solución en las crisis del Tercer Mundo. Así opina Fred Halliday, profesor de la London School of Economies and Political Science y miembro del Partido Laborista británico.Halliday, autor del libro Los orígenes de la guerra fría, ¿amenaza del Oriente?, rechaza tanto la tesis de la superioridad nuclear soviética como de la paridad con EE UU. Sólo en el campo de las armas convencionales en Centroeuropa, opina, la URSS posee una superioridad que, sin embargo, se equilibra con la mayor precisión de las armas de la OTAN. En este ámbito, "ni un solo jefe de la OTAN cambiaría las tropas y el equipamiento de éstas por las tropas y el equipamiento de la URSS".

"En el campo nuclear hay que tener en cuenta la vulnerabilidad. EE UU tiene la mitad de sus cabezas nucleares en submarinos que la URSS no puede detectar, mientras que el 70% de las cabezas nucleares soviéticas está en tierra y es fácilmente detectable. Todo el argumento sobre la supuesta superioridad soviética en armas nucleares de alcance medio en Europa se basa en la omisión de la flota norteamericana de submarinos, dotada de 400 cabezas nucleares y destinada a la defensa europea. Esto, más las fuerzas del Reino Unido y Francia y las bombas norteamericanas transportadas en aviones, da a los países de la OTAN la paridad con la URSS en armas de alcance medio en Europa. Lo que los soviéticos han hecho con los SS-20 es empezar a adquirir la igualdad en las armas de alcance medio. Desde el punto de vista del equilibrio militar, no hay una razón para justificar la instalación de los misiles de crucero y los Pershing 2 en Europa".

Halliday subraya la dependencia entre "la presentación de los hechos sobre la economía o el poder militar soviético y los objetivos políticos", aunque los hechos "acaban por dilucidarse". Cita como ejemplo los pronósticos efectuados hace varios años por la CIA, según los cuales la URSS tendría problemas energéticos en la década de los ochenta. "Es importante para el movimiento pacifista y para la gente que mantiene una actitud crítica hacia los dos bloques el tratar de desarrollar sus propios argumentos independientes".

"Se ha dicho que la URSS es responsable de muchas acciones de aventura en el Tercer Mundo, a finales de los setenta, en zonas como Afganistán, Irán, Etiopía, Yemen del Sur y Angola. En Afganistán, la idea de que los soviéticos organizaron el golpe allí no tiene fundamento, y he hablado con gente del Gobierno norteamericano que piensa así. Tampoco tiene fundamento la acusación soviética de que se preparaba una agresión norteamericana contra Afganistán", señala el profesor británico. Para él, la URSS ha pagado ya "el precio diplomático de Afganistán", y no saldrá de este país sin haber consolidado el régimen de Babrak Karmal. Desde el punto de vista de pérdidas humanas, "Afganistán", dice, "no es el Vietnam de la URSS, sino una Irlanda del Norte soviética'.

Para Halliday, la URSS "no obtiene un provecho ni tiene necesidad de un sistema expansivo" desde un punto de vista económico. Moscú mantiene a sus principales aliados en el Tercer Mundo, como Vietnam o Cuba, y también a Europa del Este. Podría ganar mucho más vendiendo su petróleo o su gas a países capitalistas que a Europa orientaL Hay gente en la URSS que, por razones patrióticas, quiere abandonar Europa oriental o el Tercer Mundo, porque no hay razón para mantenerlos".

El modelo soviético ha desempeñado un papel positivo de ayuda al Tercer Mundo, a unque esto vaya ligado a consecuencias negativas, opina Halliday. "Por omisión, la responsabilidad de asistir en el proceso descolonizador ha pasado enteramente a la URSS. En este tema, la socialdemocracia ha desempeñado un papel pasivo y escandaloso. Los países del Tercer Mundo que reproducen el modelo soviético son forzados a ello por los ataques imperialistas. Cuba y Angola son ejemplos".

"La política de los partidos socialdemócratas hacia Centroamérica se asemeja a la política francesa de León Blum hacia la República Española. ¿Qué opciones tienen en cuanto a ayuda económica, ayuda militar, y apoyo internacional para poder decirles a los suryemeníes y a los inozambiqueños que son marionetas de la URSS. España, Grecia, República Federal de Alemania, Francia, Suecia, podrían ofrecer una alternativa concreta para evitar la cubanización de Centroamérica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de diciembre de 1983