Nueva catástrofe aérea en Madrid

El DC-9 de Aviaco se adentró por error en la pista unos 100 metros y chocó de frente con el Boeing 727 de Iberia que despegaba

El accidente registrado ayer en Barajas se produjo cuando el DC-9 de Aviaco, al mando del comandante Augusto Almoguera, irrumpió en la pista 01 de aterrizaje y despegue, por la que, en sentido contrario, y a unos 270 kilómetros por hora, despegaba el Boeing 727 de Iberia, al mando del comandante Carlos López Barranco. El DC-9 había sido autorizado a desplazarse por la calle de rodaje, pero, "seguramente por un error o despiste, pasó a la pista de despegue", según comentó ayer el director de Aviación Civil, Pedro Tena. El suceso se produjo cuando en Barajas había una intensa niebla, con visibilidad de unos 200 metros, extremo que fue comunicado por el propio Tena, aunque no fue facilitado por los servicios meterológicos del aeropuerto.

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El Boeing 727 de Iberia había sido autorizado a despegar poco antes de las 09.50 horas. Cuando ya había rodado más de 1.000 metros -la pista 01 tiene unos 3,7 kilómetros-, el comandante López Barranco, según personas que pudieron hablar con él, "observó a lo lejos unas luces de frente e, inmediatamente, identificó a un avión". Un hermano del comandante manifestó a EL PAÍS, poco después de haber conversado con él, que el piloto giró bruscamente hacia la derecha, pero sin intentar elevar el aparato porque ello habría podido suponer un accidente mayor. Sin embargo, chocó con el ala izquierda y con parte del fuselaje contra el DC-9, que quedó prácticamente pulverizado, han dicho las mismas fuentes.El avión de Iberia, a pesar del fuerte golpe, continué desplazándose a lo largo de varios metros y, de hecho, la mayoría de los restos del mismo quedaron a más de 500 metros del lugar del impacto. Ambos aviones se incendiaron rápidamente y, tras el choque, se escucharon al menos dos explosiones, al parecer del combustible que llevaban los aparatos. Los miembros de la tripulación del Boeing que viajaban en la parte delantera lograron salvarse, "después de ayudar a algunos pasajeros", saltando por la ventanilla derecha de la cabina. El comandante se mostraba ayer muy impresionado por el accidente, y también por el hecho de que mantenía amistad con el piloto del aparato de Aviaco, que falleció en el suceso.

"Rumbo: 190º"

El avión de Aviaco, según testimonios de personas que ayer mismo iniciaron la investigación del accidente, estaba aparcado a las 09.45 horas en la zona norte del aeropuerto, con acceso a la pista de rodaje por la puerta J. El técnico del Ground Control -controlador de la torre encargado de supervisar los movimientos por las calles de rodaje- le autorizó a iniciar el camino a la calle de rodaje, por la que debía dirigirse hasta el inicio de la pista de despegue 01, desde donde debía iniciar el vuelo. En estos casos, el controlador siempre ordena a los pilotos que vayan por la calle de rodaje O (Oscar) 6,6,5,4, a la vez que, en este caso, indicó al piloto que deberá comunicar a la torre su posición cuando llegue a O-6."Al pasar varios minutos sin que el piloto -enlazado con la torre con la frecuencia de radio 121.7- comunicara a la torre que había Regado a dicho punto, desde la propia torre le pidieron que comunicara su posición". "En ese momento" han explicado compañeros del piloto fallecido, "dio la impresión de que el comandante Almoguera dudaba unos momentos y, a continuación, dijo que estaba en un rumbo de 190º". Dado que la pista 01 y la de rodaje son paralelas, el rumbo de las mismas es idéntico, "razón por la que Almoguera debió pensar que estaba en posición correcta".

Sin embargo, en ese momento el avión de Aviaco ya estaba en la pista de despegue, marchando en dirección contraria a la que ya llevaba el Boeing 727 de Iberia. Según estiman personas próximas a la comisión investigadora -la misma que estudia el accidente del jumbo de Avianca registrado el pasado día 27 el piloto de Aviaco no inició el rodaje de su avión por la calle 0-7, sino seguramente por la J-1, que desemboca precisamente en la pista de despegue 01. "Al llegar a esta intersección, Almoguera debió creer que estaba en 0-6, donde hay que, hacer un giro a la derecha similar al que hizo el avión de Aviaco para entrar en la 01", aseguran las fuentes informantes.

Antes de iniciar el despegue, el Boeing 727 estaba enlazado con la torre de control a través de la frecuencia de radio 118.15. Según han dicho fuentes de Aviación Civil, cuando existe niebla los pilotos, a veces, conectan a través de otros aparatos de radio con aviones próximos en la misma frecuencia, con el fin de conocer los movimientos de cada aparato. "La responsabilidad en este extremo depende del propio comandante", han dicho las mismas fuentes, "y no es obligatorio conectar con la misma frecuencia", precisaron.

En el caso de que el piloto -la comprobación oficial sólo podrá saberse dentro de una semana aproximadamente- que se hubie ra introducido erróneamente por la calle J-1, fuentes del aeropuerto han puesto de relieve que, al inicio de J-1, y a la izquierda, existe una señal luminosa con las palabras No Entry (No Entrar). Igualmente, han señalado que las luces laterales de una pista de rodaje son moradas, mientras las de una pista de despegue son blancas. Sin embargo, las fuentes informantes aseguran el DC-51 de Aviaco anduvo unos 100 o 150 metros por la pista de despegue hasta el lugar donde se produjo el choque.

A la vista de estos datos, "cabe la posibilidad de que el avión de Iberia hubiera sido autorizado a despegar cuando el deAviaco ya se encontraba. erróneamente en la pista de despegue", según estiman varios técnicos y el propio Pedro Tena.

"Un radar lo habría evitado"

"Sólo con un radar de superficie, que lo pedimos en 1976 y la Administración nos contestó que un año estaría instalado, se habría evitado el accidente", aseguró ayer Alejandro Barrio, miembro del SEPLA.Mediante un radar de este tipo, similar a los existentes en los aeropuertos de Londres o Francfort, desde la torre de control puede observarse,a través de las correspondientes pantallas los movimientos de todos los aviones. Tanto Barrio como su compañero Martín Echevarría aseguiraron, además, que "la señalización de Barajas es muy deficiente".

Otro piloto dijo que, hace dos o tres días, un comandante de Iberia comunicó a la torre que sólo dos luces -de los varios centenares existentes- de la línea central de una calle de rodaje funcionaban correctamente. Según el SEPLA, la señal de No Entry "se ve muy mal".

Pedro Tena, sin embargo, manifestó ayer que "se debe guardar la serenidad, porque no se ha producido ningún fallo fundamental en los sistemas de segurida". Añadió, no obstante, que no está prevista la instalación de ningún radar de superficie en Barajas "porque en Barajas hay sólo 4 o 5 días de niebla al año, y un radar de superficie cuesta unos 600 millones de pesetas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 07 de diciembre de 1983.

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