Barrionuevo gastó parte de sus energías en hacer frente a los conflictos policiales

El año de gestión socialista en el Ministerio del Interior ha estado marcado por dos hechos significativos: la oleada terrorista, combatida con más voluntad que eficacia, y el permanente conflicto policial, provocado, por presiones corporativistas de los sindicatos y reflejo de la división política existente en este ministerio, que personalizan el ministro José Barrionuevo y su subsecretario Carlos Sanjuán.

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Barrionuevo fue un ministro sorpresa, desplazando a la subsecretaría a Carlos San Juan, hombre de Alfonso Guerra y el aspirante con más posibilidades. Llegó a Interior con una imagen de hombre duro y la única experiencia de haber regido desde el Ayuntamiento de Madrid a su Policía Municipal. Sanjuán, sin embargo, era el dirigente socialista mejor conectado con la policía, fundamentalmente a través de la USP, sindicato que luego le abandonó.Un año después de su toma de posesión, Barrionuevo controla gran parte del ministerio y Sanjuán ha perdido fuerza y hasta la presencia en la escala de mando de algunos policías que en su día apostaron por él, como el ex jefe de la Brigada de Interior, Mariano Baniandrés, y su hombre de confianza, el policía Medina, hoy procesado por supuesta malversación de caudales públicos e infidelidad en la custodia. de documentos.

La caída de Baniandrés sacó a luz pública la polémica de las escuchas telefónicas al margen de la ley, que el Ministerio nunca ha reconocido. Poco después el ministro calificaba de indeseables a un sector de la policía, en un momento de acoso de los sindicatos. Barrionuevo se enfrentó con estos y el deterioro tuvo su culminación, ya al límite del primer cumpleaños del Gobierno, en la primera manifestación y huelga policiales.

Frente a esta relación conflictiva con la policía está la Guardia Civil, como "el gran descubrimiento" del Gobierno socialista, según palabras de Barrionuevo. El Gobierno no ha escatimado apoyo a esta institución ni siquiera en dos momentos críticos: la muerte por disparos de un niño de dos años en un control mal señalizado (Valmojado) y las heridas graves causadas a una joven, al abrir fuego una patrulla de la Guardia Civil contra un coche aparcado en un descampado (León). El Gobierno ha renunciado definitivamente a la desmilitarización de este cuerpo y ha nombrado como director del mismo al teniente general Sáenz de Santa María, en sustitución del general Aramburu.

En medio de esta permanente conflictividad, de la que no es ajena la futura ley de unificación policial (casi ultimada hace unos meses por Sanjuán y hoy congelada por Barrionuevo), el ministro ha centrado su primer año en intentar "mejores niveles de seguridad ciudadana y una mayor eficacia en la lucha antiterrorista". Sin embargo, los datos no han sido alentadores: se culpa de lo falta de seguridad a la modificación de la ley de Enjuicimaiento Criminal, lo que provocó la salida de numerosos presos preventivos, y existe silencio sobre lo segundo.

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En su primer año de gestión ha coordinado las ayudas a los damnificados de las dos últimas inundaciones (Levante y Euskadi); ha concedido 7.611 permisos de residencia a extranjeros y 579 cartas de refugiados políticos, y ha remodelado todos los gobiernos civiles, muchos de ellos dirigidos por hombres de Carlos Sanjuán. Como novedad ha introducido en el cargo la presencia de la mujer. Actualmente hay mujeres al frente de los Gobiernos civiles de Segovia y Palencia y de la delegación del Gobierno en Cantabria.

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