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La oposición criticó muy suavemente la política de normalización lingüística del Gobierno Pujol

El Parlamento de Cataluña celebró ayer un debate sobre la política lingüística del Consell Executiu sin que ninguno de los oradores que intervinieron acusara al Gobierno catalán de dividir Cataluña en dos comunidades en función de su lengua, contra lo que los diputados de Convergència i Unió (CiU) temían. Las acusaciones de este tipo que en los últimos meses se ha producido fuera del Parlament, no tuvieron ningún eco dentro de la Cámara. A lo sumo, la diputada socialista Marta Mata dijo que el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, utiliza tonos distintos cuando habla para públicos catalanes de origen o formados por inmigrantes. El conseller Max Cahner aseguró que no hay conflicto lingüístico en Cataluña.

Diputados convergentes y consellers respiraban aliviados cuando finalizó el turno de réplicas a la exposición que había realizado el responsable de Cultura, Max Cahner, porque ni socialistas ni comunistas habían formulado la acusación de dividir Cataluña en dos comunidades enfrentadas en función de su origen y de su lengua, que ha constituido en otras ocasiones uno de sus principales argumentos contra el Gobierno dirigido por Jordi Pujol.La exposición de Max Cahner se había orientado precisamente a demostrar que el Gobierno Pujol se ha basado en la prudencia en la tarea de normalización del catalán. "El aspecto más positivo de nuestro proceso en estos primeros años de recuperación institucional ha sido la ausencia de conflicto lingüístico", dijo. Y añadió que a pesar de que ha habido "algún intento de desestabilización, con mucho eco fuera de Cataluña, no se ha producido ninguna ruptura en la convivencia por motivos lingüísticos".

Cahner finalizó recordando que "el objetivo del Gobierno es que la recuperación del catalán se produzca sin traumas ni imposiciones, en el respeto de las dos lenguas, sin afectar la convivencia entre todos los ciudadanos de Calaluña".

Las críticas de los partidos de la oposición socialista y comunista le vinieron precisamente por aquí. Tanto, Xavier Folch corno Marta Mata insistieron en la timidez del Consell Executiu en la aplicación de la ley de Normalización Lingüística aprobada por unanimidad en abril del año pasado. Su argumento de fondo era que la citada, prudencia se ha convertido simplemente en ineficacia.

El portavoz del PSUC, Xavier Folch, reprochó al Consell haber prescindido de la colaboración de los sindicatos en una tarea que va dirigida en gran parte a un segmento ampliamente mayoritario de la clase trabajadora y dijo que esta opción es producto de que "CiU representa lo! intereses de la burguesía", lo cual le impide aplicar la normalización con la amplitud que la situación sociolingüística del país requiere.

Folch formuló una serie de preguntas al conseller sobre la no promulgación de normas de desarrollo de la ley de Normalización, sobre la no confección del mapa lingüístico de Cataluña ysobre la actuación para conseguir que el catalán esté presente en la programación de obras de autores autóctonos que obligatoriamente se incluye en los medios audiovisuales.

Críticas al Gobierno central

Folch extendió al Gobierno central las críticas por la insuficiencia de la política de ayuda al catalán. "El Gobierno de Madrid se preocupa de los supuestos problemas del castellano en Cataluña y se olvida del articulo 3 de la Constitución, que le obliga a proteger también al catalán. El señor Martí Jusmet, delegado general del Gobierno en Cataluña declaró a la mañana siguiente de la aprobación de la ley de Normalización que el Gobierno central publicaría un decreto para su aplicación en la Administración periférica del Estado, promesa que no se ha cumplido", señaló.La portavoz del PSC, Marta Mata, acusó a Cahner de haber "convertido una reivindicación nacional en una asignatura" y de no ofrecer los resultados de los exámenes.

Explicó que en Catáluña hay un 20% de la población que no entiende el catalán, lo que significa un total de 1.200.000 personas, de las que 750.000 están concentradas en la connurbación barcelonesa y 250.000 en Barcelona ciudad.

"Estos datos son ignorados por el conseller en su exposición, que nos habla de actuaciones que no tienen en cuenta esta realidad. La no realización del mapa sociolingüístico de Cataluña refleja el miedo a que en él se dibujen zonas castellanohablantes que no encajan con la concepción de la Cataluña milenaria y tradicional sustentada por CiU", aseguró Marta Mata.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de noviembre de 1983

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