El fiscal mantiene la solicitud de cárcel para Domingo Solís, su hijo y Ricardo Cruz, por los delitos de la Uteco de Jaén

El juicio por dos presuntos delitos monetarios de infración de la ley de control de cambios contra Domingo Solís Ruiz, su hijo Felipe Solís Pérez y Ricardo Cruz Tuñón, quedó ayer visto para sentencia en la Audiencia Nacional. La audiencia se ha reservado la decisión de dictar sentencia o hacerla pública antes de que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre el recurso de anticonstitucionalidad presentado contra la ley de control de cambios. El fiscal, que mantuvo sus conclusiones, pidió 3 años y medio de prisión para cada uno de los acusados, mientras los abogados defensores solicitaron la absolución al considerar que no hubo delito, por nulidad de los contratos.

El juicio contra los responsables de la Unión Territorial de Cooperativas del Campo de Jaén (Uteco-Jaén) y de la Caja Rural de la misma provincia se basaba en la acusación del ministerio fiscal contra Domingo Solís, su hijo y, Cruz Tuñón por la comisión de dos delitos monetarios y diversas irregularidades. El primero de los delitos es la no repatriación de 525.000 francos franceses (8,5 millones de pesetas) obtenidos como rendimiento de 2,5 millones de francos franceses que fueron sacados de España con las autorizaciones pertinentes para la formalización de una sociedad mixta al 50% entre Uteco y la empresa francesa Frahuil.El segundo delito se refiere a la obtención, por parte de Uteco, de un crédito sindicado en dólares, por valor de 1.250 millones de pesetas, del que no se dió cuenta a lajunta rectora ni contó con las autorizaciones de la Administración. La defensa considera que los contratos son nulos, porque los procesados no tenían capacidad para firmarlos.

Tanto Felipe Solís Pérez como Ricardo Cruz Tuñón manifesta ron que fue imposible la repatriación de los intereses devengados, ya que fueron abonados a nombre de la sociedad mixta Sofranes, y que tras varias discusiones lograron que los socios extranjeros reconocieran que era dinero de Uteco, que se mantuvo en Francia por si había que proceder a nuevas ampliaciones de capital. Domingo Solís Ruiz negó conocer la existencia de ese dinero hasta que el Banco de España lo descubrió.

La Uteco de Jaen se encontro, en 1977, con unos importantes excedentes, y por ello intentó abrirse mercados exteriores formalizando tres contratos con la empresa francesa Frahuil. Los dos primeros, por los que se exportaron 10.000 y 25.000 toneladas de aceite de oliva, no provocaron problemas.

El tercer contrato tuvo mayores problemas de colocación en el exterior y la empresa Frahuii pagó el 80% del precio mínimo fijado, aplazando el pago del resto hasta que a finales de 1980 Frahuil convenció a Felipe Solís Pérez y a Ricardo Cruz Tuñón para que firmaran un crédito en dólares con la Union Mediterranée de Banques, por valor de 1.250 millones de pesetas, poniendo como garantía nueve millones de kilos de aceite almacenados en España.

Los dos acusados manifestaron que lo consideraban un crédito puente hasta que estuviera formalizada la sociedad mixta que obtendría los recursos necesarios para financiar las exportaciones. Domingo Solís Ruiz declaró que nadie le comunicó los aspectos concretos del crédito en divisas, que consideraba era de Frahuil.

El fiscal mantuvo en sus conclusiones definitivas que los tres acusados tenían conocimiento de las actuaciones ilegales que se habían realizado y que era imposible que Domingo Solís Ruiz, como presidente de Uteco, hubiera sido dejado al margen de decisiones fan importantes.

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