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Crisis en el Mediterráneo oriental

La irritación italiana

La cumbre franco-italiana de Venecia, clausurada ayer, que debía haber sido un encuentro fraterno para buscar soluciones comunes a los mayores problemas internacionales, fue aguada desde el primer momento por la bofetada dada por Mitterrand a Craxi al no haberle informado antes del encuentro de la acción de guerra de los cazas franceses en el valle libanés de la Bekaa.La reacción más dura a este gesto fue la del ministro de Asuntos Exteriores del demo cristiano Giulio Andreotti, pre sente en Venecia, quien afirmó que esta acción francesa puede comprometer la presencia misma de la fuerza italiana en Líbano.

Craxi tuvo que tragarse públicamente su mal humor en la conferencia de prensa conjunta. Pero no tuvo más remedio que abordar el tema y, sin criticar directamente la actitud francesa, afirmó que "ha, que concretizar una evolución hacia una solución pacífica del conflicto de Líbano". "Si esto no sucediera", añadió Craxi, "nos veríamos obligados a reconsiderar el problema del papel, mismo de la fuerza multinacional de paz".

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