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El Gobierno expondrá en el Parlamento su política exterior, condicionada por las dificultades de ingresar en la CEE

El Gobierno se enfrenta el próximo martes a un debate sobre el estado de la política exterior, en el pleno del. Congreso de los Diputados, en un momento en que el presidente Felipe González amenaza con cambiar la orientación de la proyección internacional de España si para final de año no tiene la certeza y la fecha de la integración de nuestro país en la Comunidad Económica Europea. El Grupo Popular y el PCE lanzarán su artillería contra la acción exterior de los últimos 10 meses, al considerar que es éste uno de los puntos débiles del Gobierno socialista.

El presidente del Gobierno acaba de hacer esta advertencia en Atenas durante la cumbre socialista mediterránea, cuando crece la frustración ante los continuos obstáculos e incumplimiento de promesas por parte de algunos de los diez, en especial Francia y Alemania; la primera, en su afán de proteger a sus agricultores de¡ Mediodía de la competencia de los productos hortofrutícolas españoles, y la segunda porque deberá aumentar su contribución para pagar a los franceses primero y la ampliación después, con España y Portugal.Al ser preguntado por los detalles de ese cambio, Felipe González reconoció que no hay alternativas fáciles fuera de Europa y que, en cualquier caso, quedarían al margen los compromisos nacionales con la defensa occidental fijados en los acuerdos militares con Estados Unidos y con la integración política en la OTAN.

Pero en el debate del Pleno, sus palabras serán utilizadas por la oposición para afianzar sus acusaciones de los últimos meses sobre la falta de claridad y consistencia de la política exterior del Gobierno. El responsable de temas internacionales de Alianza Popular, Guillermo Kirkpatrick, ha anunciado que en el debate su partido pedirá la dimisión de Fernando Morán.

Como adelantó el martes pasado el vicepresidente y portavoz de asuntos internacionales del Partido Demócrata Popular (PDP), Javier Rupérez, "comprendiendo las dificultades negociadoras, comprendiendo la situación grave en que España se pudiera encontrar si efectivamente estas negociaciones no siguieran adelante, el Gobierno no puede desplazar la responsabilidad de sus torpezas y de sus errores hacia la opinión pública y hacia el pueblo español, contribuyendo, además, a crear una cierta excitación de la xenofobia ultranacionalista del pueblo".

"Pero lo más grave es de nuevo la falta de credibilidad y de confianza que este tipo de declaraciones va a introducir en el ánimo de nuestros futuros socios", añadió él dirigente del PDP. "No puede España, no puede ningún país estar alterando continuamente sus magnitudes básicas de la política exterior y anunciar un día que somos europeos y occidentales y al día siguiente decir que podemos buscar otras alternativas".

Salvo el final feliz de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE) -en la que, después de tres años de trabajos en Madrid, los 35 Estados participantes lograron mantener abierto el espíritu de distensión entre el Este y el Oeste- y la conclusión de un acuerdo de cooperación y pesca con Marruecos por cuatro años -aunque a un gran costo económico para España- la política exterior del Gobierno no ha conseguido otros logros en los foros bilaterales o multilaterales.

Mercado Común y OTAN

Durante su reciente viaje a Italia y Grecia, Felipe González reconoció, aunque con un lenguaje poco claro, que la plena integración de España en las instituciones europeas sólo se producirá cuando de verdad esa participación pueda ser plena en todas ellas, dejando entrever una relación de causa a efecto entre la entrada de España en el Mercado Común y la descongelación de las negociaciones con la OTAN.Según muchos observadores políticos, el problema para la opinión pública española y para el resto de los aliados europeos se presenta cuando esta línea de argumentos no la siguen luego en sus declaraciones públicas o contactos privados los otros portavoces directos o indirectos de temas exteriores en el Gobierno, como ocurre con el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, con el ministro de Exteriores, Fernando Morán, con el secretario de Estado para las Comunidades, Manin, y con el presidente del Instituto de Cooperación Iberoamericana, Luis Yáñez.

El contencioso hispano-británico por Gibraltar continúa sin desbloquearse, a pesar de que ha mejorado el clima en los dos contactos mantenidos por Morári con el nuevo secretario del Foreign Office, sir Geoffrey Howe. Sin embargo, la anunciada creación de grupos de expertos en septiembre para estudiar los posibles puntos de aproximación en la Declaración de Lisboa todavía no se ha materializado.

El Gobierno intenta aumentar la ayuda al desarrollo y pasar de un 0,1% actual a un 0,3%, pero no ha podido decidir en estos meses cómo controlar con efectividad la cooperación con Guinea Ecuatorial al haber empeorado sustancialmente las relaciones Madrid-Malabo. Finalmente, no se ha concretado el deseo del Gobierno de llevar a cabo una "política de realidades" con América Latina o con el mundo árabe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de octubre de 1983

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