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Escaso eco en la calle de la batalla periodística entre antipapistas y defensores de Juan Pablo II

La protesta contra la visita del papa Juan Pablo II a Austria tuvo más resonancia en la Prensa que en la calle: abundantes artículos, caricaturas y observaciones irónicas en periódicos austríacos, pero sólo 400 personas en un acto contra el Papa, organizado por las Juventudes Socialistas de Viena.

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La presencia del Papa en Austria movilizó a papistas y antipapistas, que en estos días libran una batalla de papel en varias publicaciones. Unos se esfuerzan por establecer vínculos entre el antiguo cardenal metropolitano de Cracovia, Karol Wojtyla, y Austria, y llegan incluso a recordar que el padre del actual Papa fue suboficial del Ejército austríaco cuando Polonia estaba dividida entre Rusia, Alemania y el Imperio Austrohúngaro.Algunos escriben sobre los viajes de Wojtyla a Austria, con una cartera desgastada, y la ocasión en que no tenía dinero para pagar unas salchichas o cuando pidió un diccionario para preparar un sermón en alemán:

El cardenal de Viena, Franz Koenig, es un viejo amigo del Papa, a quien conoció hace 20 años, cuando Wojtyla era todavía obispo auxiliar de Cracovia. Koenig fue uno de los patrocinadores de la candidatura de Wojtyla para Papa en el cónclave, de 1978.

Se evoca en Viena estos días la anécdota ocurrida entre Koenig y el fallecido primado polaco cardenal Wyszyriski, en el cónclave. Koenig habló con Wyszynski para mencionar la posibilidiad de que un cardenal polaco (Wojtyla) fuese ejegido Papa. Wyszynski no captó quién era el candidato de Koenig y cortó con la frase: "Yo no pienso marcharme de Polonia".

Al lado de las anécdotas que resaltan los aspectos favorables de la personalidad del Papa,, la visita a Austria despertó 'fuertes críticas. El semanario liberal Profil apareció esta semana con el título El Papa, ¿para qué?, donde, un periodista criticaba abiertamente al Papa y la Iglesia y otro se manifiesta por ignorar la visita.

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Werner Vogt escribe que "el Pontífice es una institución contra la libertad de pensamiento, es un obstáculo para la religión. Lástima que exista. No es bueno que venga". Gottfried Distl toma las cosas con más calma y aconseja no tomar muy en serio la visita: "La agresión y la condena no sirven para nada, porque de todos modos da lo mismo lo que el Papa diga sobre cuestiones morales. Los austriacos viven desde hace tiempo en promiscuidad, se divorcian, abortan cuan do lo necesitan, cometen toda clase de pecados y hace tiempo que no se ocupan de las advertencias de la Iglesia". El periodista llega a la conclusión de que "el catolicismo está liquidado; deje mos los ataques contra los cristianos nostálgicos. El que reza no mata a nadie. Dejémosles que se diviertan con su Papa".

En unas caricaturas se presentaba al Papa como "el rey de los besadores de suelos de aeropuerto", y toda esta serie de críticas provocaron un comentario ayer en el periódico Kurier, donde su director escribe que "ningún jefe de Estado de los que visitó Austria en los últimos,años -desde los tiranos comunistas al asesino libio Muamar el Gadafi- fue objeto de burla en este país. Con el Papa no ocurrio así. Esto me pa rece un acto vergonzbso, que descalifica a los que no saben distinguir entre la crítica. y la bur la grosera".

La crítica en la Prensa ha tenido escasa resonancia en la calle.

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