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Crítica:FLAMENCO

Premio a la veteranía

Bien, esto ya es historia. Muy avanzada la madrugada del domingo, el jurado del XXIII Festival Nacional del Cante de las Minas hacía público el fallo, que, como es lógico, a nadie convenció totalmente. El gran premio, el trofeo Lámpara Minera, fue para Manuel Ávila, un veterano de 70 años que lleva viniendo al festival desde hace 12 o 15 y que fue repetidamente premiado, aunque nunca alcanzara el galardón mayor. Yo creo que en esta ocasión se lo llevó como reconocimiento a la veteranía y a la constancia. Ávila ganó también un premio segundo por murcianas.El gran defraudado fue Ildefonso Pinto, uno de los cuatro o cinco cantaores mas completos del certamen. En la minera, se quedó sin premio, y sólo recibió el segundo de tarantas, por debajo de sus merecimientos. El primero en este difícil palo fue para Antonio Ferrer, el camionero cantaor, irregular, que no debió llegar a la final.

Pero la mejor minera que se oyó en el festival, a mi juicio, fue la que hizo Curro Lucena, quien, en cambio, no llegó a la final por este cante, y tampoco por la serrana. Curro es un cantaor serio, con conocimientos bastante completos; se clasificó para la final en malagueñas y se llevó el primer premio con toda justicia en una excelente versión del cante de la Peñaranda.

Defraudó Ginesa Ortega, una chica de 14 o 15 años, a quien se dio el accésit en cante grande andaluz por una petenera que dijo a golpes de voz soltados, yo creo que un poco a voleo; sin embargo, Ginesa tiene facultades y tiene un metal muy sugestivo, que sonará de maravilla si algún día aprende a cantar. En este grupo el premio mayor se lo llevó José Sánchez Triguero Itoli de los Palacios con todos los honores, pues hizo un cante por siguiriyas lleno de poder y belleza que arrastró a la concurrencia. Miguel López Niño de Peñarrubia obtuvo el segundo premio de este grupo con una forma de hacer, gris y plana. Itoli recibió también el primer premio por tarantos, lo que a mi juicio fue otro de los grandes errores del jurado.

Otro veterano, el ya citado Juan de la Loma, de 71 años, recibió el primer premio de cartageneras; es un artista con experiencia, que canta bonito, aunque a mí me suena un tanto a hueco y no me dice gran cosa. El nivel general del concurso fue más bien mediano. En las semifinales, e incluso en la final, se cometieron verdaderos, atropellos con este sufrido arte del flamenco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de agosto de 1983