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"Nunca le habíamos regañado", dicen los padres de la niña que se disparo un tiro por malas notas

"Nunca le habíamos regañado a nuestra hija por asuntos relacionados con los estudios ni nada parecido", afirmaron ayer a EL PAIS los padres de la estudiante Ana Candela Moreno, que actualmente se recupera en Granada de la herida que se produjo en el cerebro el pasado martes, en su domicilio de Almería, al dispararse un tiro en la cabeza con el revólver de su padre, aparentemente por haber sido suspendida en dos asignaturas.

Ana Candela, de 14 años de edad y estudiante de octavo curso de EGB, se encuentra internada en la sala de recuperación del centro de Traumatología de la Ciudad Sanitaria Virgen de las Nieves, de Granada, donde su estado evoluciona favorablemente, dentro de la gravedad. Según han comentado a este diario fuentes del personal facultativo que atiende a la joven, la bala no llegó a interesar partes vitales del cerebro, por lo que se espera que su recuperación pueda ser completamente satisfactoria.Aunque todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones sobre las consecuencias de la autolesión que se provocó Ana Candela, los médicos creen que la herida no dejará en la joven rastros de parálisis u otro tipo de secuelas neurológicas de gravedad.

Los padres y la hermana de Ana Candela, que presentaban ayer un aspecto de dolorosa tristeza, manifestaron a este periódico que la familia había sido la primera sorprendida con el suceso, pues ninguno de ellos podía ni siquiera sospechar con anterioridad a los hechos la trágica reacción de la niña. "Somos una familia muy unida y jamás se nos había pasado por la cabeza que Ana estuviese atravesando una fase de depresión tan grave como para hacer esto", comentó la madre.

El padre de la niña, por su parte, no ve otra explicación lógica al intento de suicidio de su hija que el posible complejo de inferioridad que ésta tuviera ante las buenas calificaciones habitualmente obtenidas por sus hermanos mayores, tesis ya adelantada el pasado jueves por el portero del edificio donde la familia Moreno Valverde vive en la capital almeriense.

Vergüenza o complejo

De acuerdo con el relato del cabeza de familia, Braulio Moreno, su primogénito acaba de aprobar este año el cuarto curso de medicina, con brillantes notas, mientras que su otra hija ha hecho lo propio con el COU y se vio en el aprieto de examinarse de selectividad para el ingreso en la universidad la misma tarde del suceso, sin saber todavía la suerte que correría la vida de su hermana.Braulio Moreno cree por ello posible que la reacción de su hija menor se debiera a la vergüenza o el complejo que la comparación de sus calificaciones con las de sus hermanos pudiera producirle. "Probablemente" nos dijo, "ella sabría que había suspendido desde una semana antes, y estuvo rumiando la idea de suicidarse todo ese tiempo, hasta que recibió las calificaciones oficiales, el mismo martes por la mañana. Cuando llegó a la casa, alrededor del mediodía, se encerró en la habitación y al poco rato se oyó un ruido muy fuerte. En la casa estaban en ese momento la madre y la hermana, que acudieron pensando que Ana se había mareado y se encontraron con la trágica escena".

Tras manifestar que el arma utilizada, un revólver del calibre 22, reglamentariamente legalizado a su nombre, no estaba cargada, Braulio Moreno dijo que "precisamente, eso es lo más sorprendente de todo el percance, incluso para nosotros mismos, pues no acierto a explicarme cómo Ana supo manejar el arma. Nosotros somos los más sorprendidos por este triste asunto, y el único consuelo que tenemos en estos momentos es la esperanza que nos dan los médicos sobre la recuperación de nuestra hija".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de julio de 1983