Crítica:CINE / 'MAGO DE OZ'Crítica
i

Fantasía musical

Fue El mago de Oz una de las películas de mayor éxito en 1939, pero su carrera, lejos de concluir en aquellas fechas, se prolonga hasta hoy. El perenne entusiasmo del público por una de las obras más frescas e imaginativas del cine musical la convierten en clásica de la cinematografía sin perder por ello su primitivo encanto. Sigue vivo su poder de fascinación, no limitado al público infantil, aunque éste, lógicamente, tenga mayor capacidad para dejarse arrastrar por las aventuras de la niña Dorita, quien, en busca del mago de Oz, hace amistad con tres extraños seres que también requieren la ayuda del legendario personaje: el hombre de paja para conseguir un cerebro, un corazón el hombre de lata, un corazón y real coraje el tierno león.La persecución de la bruja perversa, que espléndidamente interpreta Margaret Hamilton, hace difícil el camino de los cuatro amigos, pero las espontáneas ayudas de hadas buenas, enanos saltarines o árboles frutales irán armándoles frente al ataque de los hombres voladores:

El mago de Oz

Director: Victor Fleming. Guión: Noel Langley, Florence Ryerson y Edgar Alan Woolf según el libro de Frank Baun. Música: Harold Arlen. Fotografía: Harold Rosson. Intérpretes: Judy Garlan, Frank Morgan, Ray Bolger, Bert Lahr, Jack Haley, Billie Burke, Margaret Hamilton. Norteamericana, 1939. Local de estreno: Roxy A.

Ilustrando la aventura, como nacida de ella, surgen varios números musicales, lo que sin duda contribuyó a que Judy Garlan, la niña protagonista, acaparara prácticamente el éxito del filme hasta llegar a obtener un premio de la Academia de Hollywood. Logró mantener la ingenuidad de su personaje aunque contara ya 17 años de edad, y cantó con tales matices Over the rainbow que convirtió esta canción en cita imprescindible en su repertorio y en una de las más famosas partituras del cine.

La secuencia en que la interpreta pertenece al capítulo filmado en blanco y negro que prologa la película. Fue rodada por King Vidor una vez que el director titular de El mago de Oz, Victor Fleming, pasara a dirigir el filme de David O. Selznick Lo que el viento se llevó. Eran frecuentes entonces los cambios de directores, y hasta otros dos intervinieron en el rodaje de El mago de Oz: Richard Thorpe, que rodó durante 12 días, y George Cukor durante sólo tres jornadas, interrumpidas para encargarse de Lo que el viento se llevó, de donde sería sustituido por Fleming.

El mago de Oz no pierde, sin embargo, su pulso, quizá regido por el productor Mervyn le Roy, ni siquiera en la parte final, donde previamente al mensaje conservador que considera que nada hay como el hogar se concreta una moraleja desmitificadora que sitúa al todopoderoso mago en una realidad al alcance de todos. Ambas conclusiones se armonizan fácilmente aunque en su enfrentamiento resida parte sustancial de lo que distancia esta película de la magia crítica de Alicia en el país de las maravillas, libro en el que sin duda se inspiró Frank Baum al escribir su primer texto de El mago de Oz, que ya había sido adaptado a la pantalla, en versión muda, en 1925.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 21 de junio de 1983.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50