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Leguina afirma en su discurso de investidura que las transferencias concluirán en 1985

La lucha contra el paro fue destacada ayer por Joaquín Leguina, candidato del PSOE a la presidencia del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, a lo largo del discurso de investidura que pronunció ante la asamblea legislativa, como el principal problema que deberá abordar el ejecutivo regional. Leguina consideró imprescindible la negociación de un pacto social entre las fuerzas sociales de la región, presumió que el proceso de transferencias estará concluido en enero de 1985, y presentó como una cuestión conflictiva el número de funcionarios que se traspasarán a la comunidad, que deberá ajustarse a lo estrictamente necesario.

El acto de lectura del discurso de investidura contó con la presencia de los ministros de Justicia, Fernando Ledesma; Interior, José Barrionuevo, y Cultura, Javier Solana. Asistieron también el presidente del Senado, José Federico de Carvajal, y el alcalde de Madrid, Enrique Tierno, cuya ausencia en la sesión anterior -de constitución de la asamblea- resultó especialmente llamativa. Previamente al discurso, fueron elegidos los cinco diputados madrileños que representarán a la región en el Senado. Se trata de Francisca Sauquillo, Sócrates Gómez y Elena Flores, por el PSOE, y Luis Guillermo Perinat y Carlos Robles Piquer por el Grupo Popular.Leguina expuso en su discurso la gravedad de los problemas que padece la región madrileña -fuertes déficits en los servicios más imprescindibles y en el capítulo de infraestructuras básicas-, agravados por la crisis económica, que ha generado una bolsa de paro de 220.000 personas. El candidato anunció que ha comenzado, ya contactos con la organización empresarial madrileña y los sindicatos más representativos para establecer un plan contra el paro.

El proceso, según el candidato, estará totalmente concluido para enero de 1985. En una posterior conferencia de prensa, puntualizó que una comunidad sólo puede funcionar cuando se le han traspasado la gestión de los impuestos cedidos.

El discurso fue sólo aplaudido por los diputados socialistas. Los comunistas manifestaron su malestar por el anuncio del candidato de que formará un gobierno monocolor, de socialistas e independientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de junio de 1983

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