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LA LIDIA

Lucio Sandín perdió el ojo derecho de una cornada

Gravísimo estado del novillero madrileño herido en la Maestranza

La tristemente célebre cogida de Pocapena a Granero, en la plaza de Madrid, se reprodujo ayer tarde en una novillada corrida en la Maestranza de Sevilla , aunque afortunadamente sin tan trágicas consecuencias. El segundo de los novillos de Baltasar Ibán, que se corrían en el festejo, alcanzó al prometedor novillero madrileño, Lucio Sandín, en el ojo derecho y se lo sacó de su órbita. En la residencia García Morato le fue restañada la herida, aunque fue imposible salvarle el ojo, pero se comprobó que, contra las primera impresiones, no tenía el cerebro afectado, aunque sí fractura en el interior del cráneo. Su vida no peligra.

El joven novillero, que triunfó aquí clamorosamente quince días antes en esta misma plaza, fue curado de urgencia por el médico de la Maestranza, doctor Ramón Vila, antes de su traslado a la residencia García Morato. El parte facultativo del doctor Vila fue el siguiente: "herida inciso-contusa en región parpebral anterior derecha, que penetra en órbita enucleando el globo ocular y penetrando a través del fondo de la órbita en cabidad craneal. Se le practica intervención de urgencia, reponiendo el globo ocular y se traslada a los servicios de oftalmología y neurocirugía de la residencia García Morato. Pronóstico gravísirno". El doctor Vila se expresó en términos muy pesimistas en conversación con los informadores de prensa, al comentar el estado del herido, e incluso confesó que temía seriamente por su vida. El capellán de la plaza, padre Estudillo, le dio la extremaunción antes de que una ambulancia le trasladara a la clínica García Morato, donde fue intervenido inmediatamente después de su llegada, por el oftalmólogo de guardia, doctor Campos.

Estrella del cartel

Lucio Sandin era la estrella del cartel de ayer en la Maestranza, donde se corría una de las clásicas novilladas de domingo que se celebran durante todo el verano, que sólo suelen congregar a un reducido grupo de aficionados puros, auténticos "viciosos" del toreo, y a algún que otro turista despistado. En este mismo escenario había alcanzado quince días antes un clamoroso éxito, pues cortó tires orejas a los dos novillos de Murube que le correspondieron y salió a hombros por la puerta del Príncipe. Los buenos aficionados comentaron largamente su actuación, de la que se dijo que había sido, de lejos, lo mejor que se llevaba visto en la temporada en la Maestranza, a mucha distancia de lo que había dado de sí la feria de abril.Lo extensísimo de su repertorio, que incluyó pases que las primeras figuras jamás ejecutan, y el exquisito gusto con que toreó, fueron la gran noticia taurina de Sevilla. Eso hizo que, a pesar de que la ciudad sufrió ayer una altísima temperatura, pues se pasaron los 40 grados, la Maestranza presentara una entrada muy superior a la habitual en esta clase de festejos. La sombra estaba casi llena y el sol se encontraba salpicado de espectadores. Completaban el cartel el catalán Manolo Martín, quien hizo su presentación en esta plaza, pero que ocupaba el primer puesto en el orden de la lidia y Morenito de Jaén, que era el tercero.

Brindó la faena de la cogida al público

El segundo novillo, de Ibán, "Santanero", de 433 kilos, correspondía, pues, a Sandín, que estuvo brillante y variado con el capote lo que jaleó las esperanzas de los aficionados. Brindó al público y comenzó su faena de muleta con una calidad exquisita. La inició con el dificilísimo pase cambiado, que actualmente casi nadie ejecuta; siguió con una tanda de estatuarios, rematada con dos trincherazos y, cuando estaba entusiasmando definitivamente al público con una serie de excelentes derechazos, se produjo la cogida. Al rematar el tercer pase, el novillo, que estaba desarrollando sentido, le derrotó. En el cuarto se le coló y le arrolló, al darle con el hocico en el abdomen. Sandín salió trompicado, tratabillando hacia atrás, hasta que al cabo de cuatro o cinco pasos cayó de espaldas. El toro hizo por él y le tiró un solo derrote, con tan mala fortuna que le alcanzó en el ojo. Después, siguió su carrera hacia el capote de uno de los peones que había salido al quite. La cogida fue rápida, tanto, que muchos no la apreciaron, y al verle echarse las manos a la cara, se discutió en el tendido si le había corneado o simplemente pisado en el rostro.

El tendido 5 vio con horror el ojo fuera de su órbita

Cuando los compañeros y auxiliares que habían acudido a socorrerle levantaron al jóven noviIlero, todo el público de sombra, en especial el del tendido 5, frente al que se produjo la cogida, pudo ver con horror el ojo de Sandín fuera de la órbita, colgando sobre el pómulo y al propio novillero que gritaba desesperado, haciendo esfuerzos para recolocárselo con la mano. Incluso por algunos momentos quedó la duda de si una borla de la hombrera que le habría arrancado el toro al pasar sobre él y que yacía sobre el albero sería el ojo, que hubiera caído al suelo durante su conducción a la enfermería. Incluso sus propipos compañeros parecieron tener esa duda por esos momentos, pues miraban el bulto con recelo, hasta qe Manolo Martín se acercó y comprobé que se trataba de una borla. Según manifestó después el mozo de espadas, que fue de los primeros en llegar a él, estaba plenamente consciente y gritaba "¡Me ha arrancado el ojo, me lo ha arrancado!". Público y toreros quedaron atónitos, durante el resto de la corrida nadie se le apartaba de la cabeza la tremenda imagen. El resto del festejo transcurrió sin interés y buena parte del público se marchó al terminar el siguiente toro

Traslado, previa extremaunción

Ramón Vila Jiménez, médico de la plaza, percibió en seguidad la gravedad del percance y tras reinsertarle el globo ocular en una cura de urgencia y constatar que la cornada afectaba a la parte interna del cráneo, ordenó su traslado a la residencia García Morato, el más importante centro sanitario de la capital andaluza. Previamente, el capellán de la plaza, padre Estudillo, le administró la extremaunción.En el García Morato, se hizo cargo del infortunado novillero el oftalmólogo de guardia, doctor Campos, que comenzó a operarle de urgencia en torno a las 20'00 horas. "Enseguida me dí cuenta de que el ojo era totalmente insalvable, así que, tras un previo intercambio de opiniones con su apoderado, Alfredo Fauró, que era la única persona que le podía representar, se le dio por perdido el ojo y se le restañó la herida. El doctor Vila había intentado reinsertarselo en la enfermería de la plaza, en una cura de urgencia, pero era insalvable. El toro lo había arrancado completamente".

El cerebro no resultó dañado

Tras la operación, pasó a la sección de traumatología para ser examinado por el neurocirujano de guardia, doctor Valle, que dispuso que se le practicara un TAC o atomografia computerizada, a fin de determinar si se confirmaban o no las posibles lesiones cerebrales que temía el médico de la plaza. Felizmente se descubrió que aunque existe una pequeña fractura interna del cráneo, el cerebro no está dañado y la vida del novilllero no corre peligro. En algún momento recuperó la consciencia y aceptó con entereza la pérdida del ojo.Lucio Sandín es madrileño, de 19 años, y estudiante de COU. Es el pequeño de tres hermanos, y su padre trabaja como empleado de seguridad en una sucursal bancaria. Debutó con picadores en Madrid el año 1979 y esta era la tercera vez que actuaba en Sevilla. Está considerado en estos momentos como uno de los mejores novilleros del escalafón. La Maestranza le había definido como una gran esperanza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de junio de 1983