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El Fondo de Garantía aplaza hasta el próximo día 17 su decisión sobre la venta de Banca Catalana

La comisión gestora del Fondo de Garantía de Depósitos ha aplazado hasta el próximo día 17 su decisión definitiva sobre la venta de Banca Catalana y ha concedido un nuevo plazo, hasta las 14 horas del día 16, para que La Caixa y el grupo de 16 bancos mejoren, si así lo estiman oportuno, las ofertas presentadas.

La comisión gestora del Fondo de Garantía de Depósitos consideró ayer las dos ofertas recibidas para la adjudicación del paquete mayoritario de Banca Catalana y estimó conveniente conceder un nuevo plazo a los ofertantes de elevar una propuesta definitiva. La comisión, que se había reunido anteayer para examinar la oferta de La Caixa, volvió a reunirse ayer al presentarse una segunda oferta de un grupo de 16 bancos. Precisamente, representantes de este grupo bancario estuvieron reunidos desde las primeras horas de la mañana de ayer para concretar su propuesta conjunta.Las 16 entidades son los siete grandes -Banesto, Central, Hispano Americano, Bilbao, Vizcaya, Santander y Popular-, el grupo de los cinco -Pastor, Herrero, Sabadell, March y Zaragozano-, así como cuatro entidades financieras catalanas, algunas filiales de las entidades anteriormente citadas.

La decisión de los principales bancos españoles de realizar una oferta conjunta de compra de las entidades que componen el grupo de Catalana fue adoptada una vez que se tuvo la certeza por parte de los siete grandes de que era prácticamente imposible que el Fondo de Garantía de Depósitos y el propio Banco de España aceptaran las condiciones que La Caixa proponía para hacerse cargo de la entidad bancaria catalana.

Si bien se admitía, aunque con reticencias, la posibilidad de que esta caja de ahorros entrara directamente en el negocio bancario, era dificil de aceptar la otra posibilidad: la nacionalización de Banca Catalana o su eventual paso al Banco Exterior de España, que intenta aumentar su cuota de mercado a partir de la absorción de bancos en crisis, como lo han hecho los demás grandes bancos españoles.

Peso de las cajas en Cataluña

En el negocio financiero en Cataluña, las cajas de ahorro -y no sólo La Caixa- juegan un peso importante, especialmente en la captación del pasivo. Los grandes bancos han logrado en algunos casos una cierta penetración, bien directamente, bien a través de las llamadas segundas marcas con las cuales han tratado de ofrecer una, imagen diferenciada de las casas matrices. A pesar de estos intentos, el poder de las cajas de ahorro crece cada año y no se ve la forma de frenarlo.La incorporación de un grupo de las características de Banca Catalana a una caja de ahorros, cualquiera que ésta fuera, suponía dar mejores cartas en la competencia por el reparto de la cuota de mercado en Cataluña.

La posible nacionalización de Banca Catalana, por adjudicación de una parte significativa de la misma al Banco Exterior de España o por su mantenimiento provisional en el Fondo de Garantía de Depósitos para su posterior traspaso a algún organismo oficial, era aceptar sin batalla el crecimiento de la presencia de una banca oficial competitiva en el negocio; además podía representar un peligroso precedente para el futuro, cuando se planteara la posibilidad de reprivatización de los bancos del grupo Rumasa.

En este sentido, conviene resaltar algunas afirmaciones recientes de un alto ejecutivo de uno de los grandes que no ha acudido a ninguna subasta de bancos en crisis en las que señalaba que "estarían dispuestos a adquirir alguno de los bancos pequeños de Rumasa para conseguir la reprivatizacion completa del grupo" y que, en cualquier caso, se mostraba partidario de una acción solidaria del conjunto de la banca para lograrlo.

El nuevo gestor

El problema que se plantea ante la decisión del conjunto de la banca privada de acudir al concurso-subasta del grupo de Banca Catalana se centra tanto en el nombramiento del nuevo ejecutivo del grupo como del propio futuro del mismo como tal, sin caer en el troceamiento que ahora se quiere impedir.La oferta de los 16 bancos para reflotar de forma conjunta el grupo de Catalana exige el nombramiento de un gestor con poderes ejecutivos suficientes como para competir en el terreno financiero a la hora de captar clientes, tanto de activo como pasivo.

Ello exigirá oftecer mejores. condiciones que el resto de la banca, al menos en un primer momento en el que se tiene que conseguir aumentar la cuota de mercado no para recuperar parte de las pérdidas que ya ha tenido el grupo como para impedir que éstas sigan creciendo.

En la actualidad la estructura funcional de Banea Catalana genera pérdidas cuantiosas, ya que estaba diseñada para un mayor volumen de negocio del que actualmente tiene.

La dificultad de conseguir esto se encuentra en que la competencia que tendrá que hacer la organización de Banca Catalana tendrá como rivales al resto de la banca, que coincidirá casi exactamente con los propietarios del grupo de Banca Catalana, y ello tendrá repercusiones claras a menos que se elija a un ejecutivo capaz y con la suficiente autonomía para enfrentarse a las críticas y quejas que pudieran presentar los miembros del consejo de administración.

Por ello, entre algunos medios de los propios bancos interesados en conseguir el control de Catalana se cree que el arreglo es provisional y que, a la largo, en dos años, más o menos, no habrá otra posibilidad que proceder a un troceamiento entre los propietarios, bien porque se adjudiquen los bancos por separado, bien porque se decida acabar con la experiencia y se repartan el activo y el pasivo entre ellos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de mayo de 1983

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