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Miura, más de un siglo de historia

Leí el viernes, en este periódico, que Pepe Luis Vázquez, el torero de Sevilla, hablaba de sus comienzos como matador. Precisamente la primera corrida de toros que lidié a mi nombre fue en Sevilla, el año 1941, y la toreó él, con Pepe Bienvenida y Manolete. Había recibido la ganadería de mi padre, Antonio, y su hermano José, que lidiaban a nombre de Herederos de don Eduardo Miura, y éstos, de mi abuelo Eduardo. Proviene de Albareda y Cabrera, con sementales Vistahermosa. Desde sus orígenes dio un toro poderoso, que se criaba, tanto él como la vaca, en amplias extensiones de terreno. Era fiero, huesudo, largo y fino de cabos; de variados pelajes, como mulato, cárdeno y colorao, abundaban los girones, bragaos y salpicaos, y había poco zahíno.Estas características se han conservado hasta la actualidad, pues tanto mis antepasados como yo nos hemos preocupado de mantener la pureza de la casta, aunque, a la vez, adaptándola a los gustos de cada época.

Muchos se preguntan por qué tentamos en plaza cuadrada. Sencillamente, así era la de mi abuelo, y cuando hemos tenido que construir otras, tanto mi padre y mi tío como yo, quisimos que poseyeran las mismas medidas. Estamos ya acostumbrados a tentar en este marco, situando el caballo en el lado opuesto a chiqueros y a la puerta de entrada, para que la becerra tenga que vencer la querencia. Hay esquinas en la plaza y lógicamente producen más querencias que un ruedo, pero nosotros vemos mejor así las características de las reses.

Mi toro ideal es, en cuanto estampa, el de siempre en nuestro hierro, y a pesar de los más de cien años transcurridos, de la escasez de terrenos y la merma de calidad de la hierba, lo estamos consiguiendo. Y en cuanto a comportamiento, que sea bravo y noble. El toro de Miura aparenta menos kilos de los que tiene en realidad, porque es largo dé cuello, fibroso y carece de tripa. Una vez me quisieron rechazar uno por "desnutrido" y pesaba 617 kilos. Sucede que mis toros son muy difíciles de bregar, y con ése estuvimos corriendo más de dos horas para encerrarlo. Llegó a la plaza descolgado, y como además no tenía tripa, dijeron en el reconocimiento aquello de "desnutrido". Sin embargo, se impuso la cordura y finalmente se lidió.

La corrida que traigo hoy a Sevilla está en el tipo que gusta en la Maestranza, con pelajes variados, entre mulato y cárdeno. Lidiaré este año también en Pamplona, Barcelona, Valencia, Huesca y Francia. A Madrid iremos cuando disponga de corrida adecuada para la Monumental. Tiempo habrá. Siempre seré ganadero, aunque no por mí, sino por el más de siglo y medio de historia que tiene el nombre de Miura, al cual me debo. Esta es una responsabilidad que asumo plenamente y a la que he dedicado mi vida.

Eduardo Miura es ganadero.

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