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95 obras del pintor Fernand Léger se muestran en la Fundación March

Un total de 95 obras del pintor francés Fernand Léger (1881-1955), una de las figuras más destacadas de la vanguardia histórica, se exhibirán a partir de mañana, con una conferencia de Antonio Bonet Correa, en la sede de la Fundación Juan March, de Madrid (Castelló, 77).43 óleos y 52 dibujos y guaches, realizados por el artista desde 1912 hasta 1955, año de su muerte, incluirá esta antológica reunida con obras procedentes de diversas galerías, museos y colecciones particulares. En la exposición podrán verse algunas muestras de sus primeros cuadros, todavía bajo influencia cezanniana, sus investigaciones del color y del movimiento instantáneo (en la serie de Discos y La ciudad), las grandes composiciones murales, las series de Mujeres y Bailarinas, los objetos en el espacio, así como obras de su período en América (1940-1945) o las variaciones sobre Los trampolinistas.

Contemporáneo de Matisse, Picasso y otras destacadas figuras de la vanguardia europea, "sin cuya iconografia y formas de expresión no se entenderían ulteriores evoluciones del arte contemporáneo", según señala, en el estudio del catálogo de la muestra, el crítico Antonio Bonet Correa, es la primera vez que en España podrá contemplarse una muestra importante de su arte.

Femand Léger nació en 1881 en Argentan (Normandía). En 1903 inició sus estudios en la Escuela de Artes Decorativas, de París. Hacía 1909 conoció a Rousseau, Delaunay, Cendrars, Apollinaire y Max Jacob, y a través de los dos últimos, al marchante Kahnweiler, quien expuso su obra y le presentó a Picasso y a Braque. En 1911 expone sus Desnudos en el bosque en el Salón de los Independientes, obra que, junto a La costurera supone el inicio de su concepto arquitectónico del volumen y, en general, su percepción de la arquitectura y de la realidad cotidiana.

Con la guerra del 14 se abre su período maquinista, consecuencia de su permanencia en trincheras. Los artefactos técnicos le servirán de fuente de inspiración para su nueva visión de la civilización de la máquina. A partir de 1920 reaparece la figura humana en su obra así como la obsesión por lo monumental. En los años norteamericanos prosiguió sus investigaciones sobre la energía estética del plano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de abril de 1983