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Fernández Albor califica de institucional su visita a Cataluña

El presidente de la Xunta de Galicia, Gerardo Fernández Albor, inició ayer una visita de tres días a Cataluña, primera comunidad autónoma a la que viaja oficialmente desde que ocupa el cargo. La visita se produce dos días después de que terminara la del lendakari vasco Carlos Garaikoetxea y, a diferencia de aquélla, carece de todo contenido político.

Fernández Albor, militante de AP, circunscribió su viaje a Cataluña a "un encuentro institucional entre representantes de dos comunidades autónomas" y, exceptuando una leve crítica a la política autonómica del Gobierno socialista, sus contactos con periodistas se limitaron a resaltar el esfuerzo de Galicia en su lucha por la autonomía, y el deseo de establecer canales de comunicación entre Cataluña y Galicia. Acompañan al responsable de la comunidad autónoma de Galicia los conselleiros de Industria y Energía y de Agricultura, Ganadería y Bosques.La visita del presidente de la Xunta es diferente en su programación a la del lendakari vasco y tiene una lectura política totalmente distinta. Garaikoetxea venía a visitar a Jordi Pujol en un momento en que las relaciones del Gobierno central con Cataluña y Euskadi son muy difíciles. Por el contrario, la escasa conflictividad de la comunidad autónoma de Galicia y los deseos de Fernández Albor de conocer la problemática de Cataluña a través de todas las autoridades, no sólo de la Generalitat, evita, por ejemplo, recelos en instituciones catalanas como la Delegación del Gobierno.

Femández Albor, a diferencia de Garaikoetxea, visitó al delegado del Gobierno, Francesc Martí, y al capitán General de Cataluña, teniente general José Antonio Sáenz de Santa María. Pujol no le acompañó en estas visitas, delegando en el conseller adjunto al presidente, Miquel Coll Alentom, y sí a la que realizó al Parlamento catalán.

Cuando a Fernández Albor se le preguntó en el aeropuerto de El Prat si la iniciativa de visitar al delegado del Gobierno partía de él o de la Generalitat, Pujol, adelantándose a cualquier respuesta, señaló que el presidente de la Xunta visitaría a Martí Jusmet y eso era suficiente.

El presidente de la Xunta, al comentar la política autonómica del Gobierno, manifestó que no era partidario de continuas críticas entre instituciones porque Galicia estaba luchando por conseguir la autonomía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de marzo de 1983