El acuerdo final de la OPEP puede hacerse público hoy, a pesar de las exigencias de algunos países sobre la cuota de producción

El secretario general de la OPEP, Marc N'Guema, dijo ayer que la Organización de Países Exportadores de Petróleo ha alcanzado casi un acuerdo, por lo que pensaba que hoy podría anunciarlo públicamente. El señor N'Guema señaló que los trece ministros de la OPEP volverán a reunirse esta mañana para analizar las conversaciones celebradas ayer "en un ambiente de gran solidaridad". Las negociaciones, según sus palabras, eran tan largas porque los ministros quieren asegurarse de que el acuerdo sobre precios de petróleo y cuotas de producción va a ser efectivo. "Si hay acuerdo, estoy seguro de que será respetado al ciento por ciento". N'Guema aseguró que México está dispuesto a alinear sus precios con los de la OPEP, pese a que no forma parte de la organización, pero se negó a comentar la actitud que pueda adoptar el Reino Unido.

Los ministros de petróleo de los trece países miembros de la OPEP prosiguieron ayer, en un hotel de Londres, sus agotadoras discusiones para adoptar, por primera vez en los veintitrés años de historia de esta organización, la decisión de reducir los precios del petróleo. "Todos estamos haciendo un sacrificio para encontrar soluciones razonables en estos difíciles tiempos", dijo el ministro de los Emiratos Arabes Unidos, Mana Al Otaiba, uno de los responsables del retraso que sufren la publicidad del acuerdo. Al Otaiba, como su colega venezolano, Humberto Calderón, sigue exigiendo una cuota de producción mayor que la que desean atribuirle los otros países.

Una reunión histórica

La reunión de la OPEP en Londres pasará a la historia como una de las más largas y complicadas jamás celebradas por esta organización. Primero fue necesario discutir la reducción del precio y los ministros precisaron casi cinco días para llegar a una cifra: cinco dólares-barril. Después se empezó a debatir lo que el ministro indonesio, Subroto denomina "la repartición del pastel", es decir, la cuota de producción que será adjudicada a cada país.En ese momento todo volvió a complicarse porque los miembros de la OPEP reclaman, cada uno, más de lo que objetivamente pueden recibir, teniendo en cuenta la contracción del mercado y además la obligación que tiene la OPEP de reducir la cantidad global de barriles de petróleo que saca al mercado cada día si pretende estabilizar las condiciones del precio.

Como casi cada día el ministro a Arabia Saudí, jeque Zaki Yamani, volvió a asegurar ayer al centenar de periodistas que cubre la reunión, que el acuerdo será público en las próximas veinticuatro horas. Yamani, que será uno de los principales artífices de este acuerdo y de la salvación de la OPEP, muestra ya, tras once días de reuniones, unas profundas ojeras, pero se mantiene imperturbablemente optimista. Arabia Saudí ha puesto todo su peso en el empeño y nadie se irá de Londres antes de haber firmado el comunicado final.

El Reino Unido, que es el quinto productor mundial de petróleo, aunque no pertenece a la OPEP, ha mostrado hasta ahora una actitud conciliadora, pero estima que el mercado internacional no puede continuar en esta incertidumbre mucho tiempo más. Muchos países no productores tienen casi bloqueados sus presupuestos a la espera de saber cuánto tendrán que pagar por la energía. El propio Gobierno de Margaret Thatcher tiene problemas para cerrar su presupuesto, que debe presentar mañana martes ante el Parlamento, sin saber a qué precio venderá su propio crudo y en qué condiciones se cuentra el mercado.

La actitud que adopten las compañías multinacionales ante el nuevo precio de la OPEP será decisivo. Si, obligadas por la inactividad en la que permanecen desde hace un mes, se lanzan a la compra, el Reino Unido podrá tal vez mantener su actual precio de 30,5 dólares barril o, en todo caso, volver a bajarlo en una proporción muy pequeña. Si por el contrario las compañías multinacionales son capaces de resistir sin comprar, pueden tal vez forzar a Gran Bretaña a una baja más importante, con lo que la OPEP estaría obligada a reaccionar de nuevo y el mercado entraría en otra etapa de crisis.

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