Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:

Pink Floyd presenta en España 'El muro', un filme sobre las represiones y fantasmas de un personaje

Nick Mason, batería del grupo, afirma que el éxito les ha hecho más libres

El muro, la millonaria película realizada por el director Alan Parker (Expreso de medianoche) sobre el elepé del mismo título que hizo archifamoso el grupo inglés Pink Floyd, se estrenará mañana en España. El batería del grupo y habitual encargado de producciones especiales, Nick Mason, estuvo en Madrid con el propósito de promover el filme, en el que el grupo explica cómo pueden ir mal las cosas, los fantasmas de un personaje.

Pregunta: ¿El Muro es una empresa de Pink Floyd, como grupo o de alguno de los músicos que lo componen, como Roger Waters, que figura en el guión?Respuesta. Es una cuestión del grupo y no es cosa de pelearse por nombres en los créditos. Lo realmente importante es que Alan Parker se sintió inmediatamente involucrado con el tema y abierto, enormemente receptivo, a los comentarios que cualquiera de nosotros pudieramos hacer.

P: Cuando se realizó el album, hace ya un par de años, ¿existía la idea de hacer una película tomándolo como base?

R: En parte. Siempre tuvimos la idea de hacer una película, pero el plan original consistía en filmar los conciertos. Ocurrió que hablamos, con muchos directores y ninguno aportaba nada nuevo. A todo el mundo le parecía estupenda, la idea pero no parecía inspirarles un tratamiento determinado, e incluso nos preguntaban sobre cómo hacerla... Alan Parker, sin embargo, nos hizo ver que una película era algo diferente y que la responsabilidad, finalmente, era del director. Y así fue cambiando el concepto original de manera drástica, abandonando la linealidad del disco y llegando al tipo de complejidad que tiene el filme. De hecho se rodaron los conciertos y se acabó rechazando todo el material. Esto puede dar una idea sobre cómo fue cambiando el concepto original. Alan Parker, en este sentido ha sido fundamental.

P: ¿Cuál es el sentido final de la película?

R: Creo que debiera ser considerada como la historia de una persona, sus represiones, sus frustraciones y sus fantasmas. Pero no sería muy correcto pensar que esa persona es Roger Waters, sería un poco demasiado. La cuestión básica es muy simple: muestra cómo esa persona y lo que le rodea, incluso actitudes políticas van degenerando o, aún más sencillamente, yendo mal. No hay otro tipo de mensaje en el filme.

Razones del éxíto

P: ¿El éxito de El Muro en Francia e Inglaterra se debe a la misma película o a la fama del grupo?R: La respuesta directa es que no tengo ni idea. Pero también es cierto que las películas de rock hace unos años parecían una buena idea y ahora suelen ser muy malos negocios, tanto en lo estético como en lo económico. Y estamos muy satisfechos de no haber dejado que todo descansara sobre nuestra fama, ni tampoco sobre la de Alan Parker. Creo que el gran éxito reside, sobre todo, en haber logrado una buena mezcla entre los dos medios, el cine y el rock, la música y la imagen.

P: ¿Cómo se siente un grupo que comenzó siendo el emblema de lo underground en Inglaterra y que ahora puede permitirse hacer una producción de alto presupuesto como es El Muro?.

R: La verdadera respuesta es que yo lo siento, de la misma forma que ir haciéndome mayor. No puedes evitar ir cumpliendo años de la misma forma en que no puedes evitar irte integrando en el sistema. En ese sentido no nos extraña ser incluídos en los terrenos más conservadores y establecidos del rock de ahora mismo. Y eso duele, pero por otra parte el éxito te permite hacer todo aquello que deseabas hacer, como películas, por ejemplo. Otras cosas no cambian, como es el hecho de tratar de hacer las cosas de manera honesta.

Otras sí, como dejar de discutir con la compañía de discos sobre cómo tienen que hacer las cosas y en qué condiciones. La popularidad te permite imponer tus condiciones porque tu posición es más fuerte ante las empresas y puedes tomar tus propias decisiones sin tantas ingerencias.

El lenguaje personal

P: ¿Y en qué medida influye no sólo la fama sino haber desarrollado un lenguaje tan personal? ¿Pueden seguir emitiéndose los mismos mensajes cuando el lenguaje utilizado ya pertenece a lo asimilado por el sistema?R: Depende de qué. Por ejemplo yo ahora no creo, como creía, que el rock y la política hagan buenas migas. Pero he cambiado, no por la fama sino por el tiempo y el convencimiento de que los músicos somos muy malos políticos. En cuanto a la primera parte de la pregunta, es muy cierto que con ese mismo tiempo y la popularidad el mar gen de maniobra de Pink Floyd como grupo se ha ido estrechan do. Ahora tenemos una identidad y otro tipo de proyectos habremos de hacerlos en solitario o en colaboraciones externas. Pero quiero dejar muy claro que Pink Floyd nos sigue pareciendo un vehículo estupendo para hacer buenos discos. Pero después he de decir que sólo será una buena herramienta en la medida en que el último disco también sea bueno. Así de simple.

P: Una última pregunta, ¿es necesario saber tocar muy bien, ser un auténtico virtuoso, para hacer rock?.

R: ¡No! Y una de las cosas importantes del pop-rock es que todo el mundo que se lo proponga puede actuar y, si tiene suerte, llegar a ser una estrella sin que exista la necesidad de ser un virtuoso. Si quieres ser un técnico, tienes otras posibilidades como son la música clásica o incluso el jazz. Lo fundamental en el rock es liberar ideas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de enero de 1983