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Fernando Savater: "Nada hay tan subversivo como el pensamiento auténtico"

El premio Nacional de Ensayo hace balance de su trayectoria filosófica

"Nada hay tan subversivo y tan inmanejable como el pensamiento" dice Fernando Savater, hablando del libro que ha merecido el Premio Nacional de Ensayo, La tarea del héroe, publicado por la editorial Taurus. Un libro que, según su autor, es "un tratado de ética", con el que hace balance de toda su trayectoria de pensamiento, y un premio que Savater brinda a sus compañeros de la facultad de Zorroaga (San Sebastián), donde enseña Etica, y con los que ha compartido los cuatro años de trabajo invertidos por el filósofo en este texto.

Define Fernando Savater su libro La tarea del heroe como "un intento de tratado de ética". "Desde el principio de mi quehacer filosófico", dice, "mi interés ha estado sobre todo en las cuestiones éticas, en investigar cual es el principio que funda la elección, la opción de la libertad. Este libro en concreto supone cuatro años de trabajo y en general, una recapacitación sobre todo lo que he hecho en filosofía. Y he partido en primer lugar del tema de la voluntad, porque, para mí, el fundamento de la elección no está fuera de nosotros, no es un fundamento heterónomo. Es autónomo, basado en nuestro propio querer: es bueno lo que queremos realmente y malo lo que rechazarnos".El libro está dividido en tres partes que Fernando Savater describe someramente. "La primera parte estudia esta cuestión de la voluntad y la libertad, desde los primeros flilósofos modernos, como Schopenhauer y Nietzsche, hasta el psicoanálisis y sus heterodoxos, como Otto Rank o Jung. La segunda, la representación imaginaria de esa elección, que siempre aparece en la imaginación como heróica. Aparecen entonces la figura del héroe y las del Padre y la Madre, con mayúsculas, respecto a las que el héroe se afirma y se realiza".

"La tercera parte del libro", sigue Fernando Savater, "trata los aspectos sociales de la ética, es decir, su relacción con la convivencia. La idea de democracia., el proyecto mismo, aparece como la mayor introducción de la ética en el mundo de la política, es decir, de la violencia.

No hablo de políticas concretas, hablo de la democracia, ese proyecto que viene desde Grecia y que supone la introducción de la ética en la convivencia y en la política, que es la organización de la violencia".

Hay, además, algunos apéndices sobre arte, toreo o poesía siempre relacionados con el tema central de un libro considerado por algún miembro del jurado que lo ha premiado como "moderado en el terreno del pensamiento".

"Bueno", dice Savater. "El libro no pretende ser una provocación, sino una reflexión, y nada hay tan alejado del exabrupto como el pensamiento. Yo, a lo largo de mi vida, he intentado siempre hacer reflexión, pero me ha sido tomada muchas veces como provocación... Yo creo, por otra parte, que el pensamiento es lo más subversivo, lo más provocativo e inmanejable".

El libro ha sido escrito un poco en tandem con otro, Invitación a la Etica premiado con el Anagrama de ensayo y publicado por esa misma editorial.

Sobre la relación entre ambos dice Fernando Savater: "Los dos forman parte de un mismo intento: hacer justicia a toda mí trayectoria de pensamiento hasta ahora, justificar mis posturas como pensador, como ciudadano y como persona". Un intento propio de los 35 años, según la Divina Comedia, "la mitad del camino de nuestra vida": "Uno tiene el sueño de que después de esta cuenta y razón sobre lo anterior, va a poder hacer otras cosas, mirar los viejos fantasmas como ya pasados, pero a lo mejor es una ilusión, y después de ésto sigo siendo más yo, más parecido a mi mismo que nunca".

Savater, que tiene un talante raro entre la clase pensadora española, protesta cuando se le dice. "El exceso de originalidad en estos terrenos huele mucho a fraude. Si ves la biograria de los verdaderamente grandes, como Kant o Spinoza, esos si que eran raros. Yo soy un pobre profesor de filosofía, con una vida rutinaria, algo quelconque, que dicen los franceses, nada qué ver con Malebranche, por ejemplo".

"Hombre", continúa, "respecto a la vida académica franquista, burocrática, etcétera, puede que sí sea algo distinto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 1982