Solidaridad fija un calendario de lucha contra Jaruzelski
Al adoptar un auténtico calendario de la resistencia, la dirección clandestina de Solidaridad ha endurecido su postura de cara al Poder castrense y comunista del general Wojcieh Jaruzelski, que, por su parte, multiplica las iniciativas para intentar reducir los riesgos políticos que puede entrañar un eventual levantamiento del estado de sitio, opinan los observadores. El régimen militar se esta dotando de un arsenal de medidas jurídicas para conjurar esos riesgos.
En un comunicado con fecha del 20 de octubre, pero que llegó ayer a la Prensa occidental acreditada en Varsovia, la dirección clandestina del sindicato ha invitado a sus miembros a que desencadenen una huelga de diez horas de duración el próximo 10 de noviembre, a que organicen manifestaciones del 13 al 17 de diciembre, en el marco de una "semana de protestas obreras", y a que se preparen para llevar a cabo una huelga general en primavera.El documento subraya que este calendario ha sido adoptado en respuesta a la "represión" desencadenada por el poder para acabar con las huelgas que se han producido tras la "ilegalización" de Solidaridad.
El Gobierno polaco, por su parte, tras haber adoptado hace quince días la ley sobre los sindicatos, se dispone ahora a dotarse de un nuevo bagaje legislativo para disminuir las eventuales consecuencias del levantamiento del estado de sitio.
Tres proyectos legislativos
Tres proyectos legislativos serán sometidos a la Dieta (Parlamento) a partir de mañana: un texto sobre la delincuencia juvenil, otro sobre el "parasitismo social" y uritercero sobre la lucha contra el alcoholismo.Estos proyectos de ley, cuyo texto exacto no ha sido dado a conocer, han suscitado serias divergencias en el seno de las comisiones parlamentarias.
La utilización que hacen algunos Estados de las leyes sobre el "parasitismo social" hace temer a algunos comentaristas independientes y diputados que una forma de "obligatoriedad del trabajo" aplicada de manera ciega acabe calificando de delincuentes a asalariados que hayan perdido su empleo por razones políticas y sindicales.
Este caso se podría dar, por ejemplo, entre los obreros de los astilleros Lenin en Gdansk, cuyo contrato de trabajo quedó roto tras la militarización de su empresa, o incluso a los setecientos internados que las autoridades desearían liberar, pero neutralizándolos.
La reunión de la Dieta se prolongará el miércoles y el jueves de esta semana con el décimo pleno del Comité Central del Partido Obrero Unificado Polaco (POUP, comunista), dedicado a los "problemas clave del desarrollo socioeconómico del país".
Este pleno brindará la oportunidad a los dirigentes comunistas de examinar la situación económica y social del país y, concretamente, la acogida que lla reservado la clase obrera a los "nuevos sindicatos" que pretenden sustituir a Solidaridad.
Según la Prensa oficial, la sustitución de Solidaridad por nuevas centrales está resultando más diricil porque los obreros desconfían del sindicato recién creado, siguen las consignas de boicoteo de la dirección clandestina de Solidaridad e incluso los antiguos miembros de los sindicatos oficiales temen lanzarse a una nueva aventura Cuyo éxito no está, en absoluto, garantizado.
Creciente protagonismo de la Iglesia católica
Mientras se ahonda el abismo entre el poder y la sociedad, la Iglesia, que interpretó la disolución de Solidaridad como la ruptura del diálogo, podría nuevamente desempeñar un papel de primera fila. El primado de Polonia, Jozef Glemp, tiene previsto viajar hoy a Roma, donde permanecerá unos diez días. A su regreso a Polonia podría entrevistarse con el general JaruzeIski.La Iglesia parece decidida a hacer todo lo que esté a su alcance para que la huelga anunciada por Solidaridad desde la clandestinidad para el próximo 10 de noviembre, y para la que numerosas regiones de Polonia se están preparando activamente, no origine una situación insostenible que agrave la situación.
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