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Enconada polémica por la presunta estafa de la Alcaldía de París

La dudosa gestión de la villa de París, revelada el lunes por el diario independiente Libération, provoca una gigantesca polémica entre los partidos de la mayoría socialista y los de la oposición, respaldados por una sensacional campaña de la Prensa que les es favorable. De hecho, a seis meses de las elecciones municipales, la importante batalla por las alcaldías ha comenzado ya.La Alcaldía de París, dirigida por Jacques Chirac, se dice totalmente ajena a la estafa de unos veinte millones de pesetas que, según Libération, procedían de unos contratos de restauración de edificios confiados, en parte, a sociedadesfantasmas. La empresa ficticia CRESPU, señalada como la que ha recaudado esos fondos, recibió alrededor de cuarenta millones de pesetas, pero por trabajos realizados efectivamente, según los portavoces de Chirac. El alcalde ha encargado una investigación y, a la vista de los resultados, afirma que procederá eventualmente a "sanciones rápidas y públicas".

Toda la Prensa favorable a la oposición conservadora liberal estima que el asunto del fraude inmobiliario no es más que un montaje electoral destinado a erosionar la imagen de Chirac, que se perfila como favorito de los comicios municipales de marzo de 1983. Los líderes de la oposición y su Prensa señalan que, desde que Libération publicó su exclusiva, la radio y la televisión estatales se han despeinado contra Chirac. Estos medios audiovisuales, se destaca, han silenciado al máximo los problemas semejantes que desde hace varios meses afectan a la Alcaldía de Marsella, cuyo titular es el ministro del Interior y de la Descentralización, Gaston Defferre.

Por añadidura, el mismo día que el diario descubrió el presunto desfalco de los servicios de Chirac, Paul Guiles, número tres del Partido Socialista (PS), anunció su candidatura contra el actual alcalde de París para los próximos comicios municipales. A la oposición y a sus portavoces no les hacía falta más para denunciar un compló anti-Chirac, del que Libération ha sido el detonante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de octubre de 1982