Zimbabue va hacia una guerra civil, según Mugabe

El primer ministro de Zimbabue, Robert Mugabe, ha afirmado que los antiguos guerrilleros disidentes de Joshua Nkomo, el dirigente del ZAPU-Frente Patriótico, desertan del Ejército para preparar una guerra civil tribal en Zimbabue. Robert Mugabe manifestó que el Gobierno va a dar en todo el país entrenamiento paramilitar a los civiles para combatir a los insurrectos."Algunos de estos desertores dicen que no quieren ser dirigidos por otra tribu que no sea la suya", declaró Mugabe el sábado duranta la inauguración de un puente en el noreste del país, a pocos kilómetros de la frontera con Mozambique, según informa la agencia oficial Ziana.

Estos disidentes son antiguos miembros de las fuerzas de la guerrilla dirigidas por Joshua Nkomo durante la guerra de la independencia, muchos de los cuales han abandonado el Ejército regular y realizan continuos actos de saqueo y pillaje, especialmente en el suroeste del país.

El partido de Nkomo recluta la mayor parte de sus seguidores entre la etnia ndebele, que representa alrededor del 20% de la población, mientras la etnia shona, que sigue en su mayor parte a Mugabe, supone el 75% de la población de Zimbabue.

Mugabe ha declarado que su Gobierno no tolerará una situación en la que la oposición, para satisfacer sus intereses tribales, trate de derrocar a un Gobierno democrático salido de las urnas. El primer ministro criticó igualmente a la población rural del suroeste que, dijo, ayuda a los disidentes y pone obstáculos a las investigaciones que realiza el Ejército para encontrar a los seis turistas extranjeros que fueron secuestrado hace siete semanas.

Con respecto a este caso, un responsable de la policía de Bulawayo, capital de esta región, ha declarado que duda que los secuestrados estén aún con vida, aunque no da las razones en que se basa para mantener tal opinión.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites
Suscríbete aquí

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS