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"L'operazzone Carlo Alberto è conclusa"

"Somos el equipo de matones del triángulo de la muerte. La operación Carlo Alberto, en homenaje al prefecto, está casi concluida. He dicho casi". Con estas palabras se registró una llamada telefónica a un diario siciliano el pasado 10 de agosto, en que la Mafia anunciaba sus intenciones contra el general Dalla Chiesa.

El triángulo de la muerte está constituido por tres pueblos sicilianos (Bagheria, Calteldaccia y Atavilla), que son el gran feudo de la Mafia y donde Dalla Chiesa había enviado a compañías de carabinieri, cuerpo del que había sido comandante, para impedir que siguiera el ritmo de asesinatos: catorce muertos en sólo ocho días. En estas condiciones tenía que organizar Dalla Chiesa su lucha contra la Mafia.

La Mafia de antaño, sociedad paralela que reinaba en Palermo desde hace dos siglos, ha desaparecido. Durante las décadas de los años setenta y ochenta, los cambios socioeconómicos y el enorme tráfico de droga que allí se registra han modernizado de forma siniestra la actividad de las bandas mafiosas, enfrentándolas entre sí.

En cifras oficiales, son 110 los muertos que se cuentan en Palermo desde principios de este año, más medio centenar de desaparecidos. El plan del general Dalla Chiesa para acabar con esta situación constaba de dos aspectos principales. El primero, preparar un mapa detallado de las familias mafiosas en activo, dibujando su árbol genealógico.

Con este diseño, Dalla Chiesa pretendía identificar quiénes eran los asesinos y quiénes las posibles víctimas. Después, el general pretendía transferir a los matones a otras ciudades y pedir colaboración a las hipotéticas víctimas, so pena de enviarles a la cárcel, para protegerles.

Pero para llevar a cabo este plan, Dalla Chiesa, que había conseguido la celebridad por haber asestado golpes mortales a las Brigadas Rojas, no contaba con la suficiente ayuda por parte del Gobierno. Había solicitado claridad por parte de los órganos del Estado, prometiendo que esperaría hasta este mes de septiembre, pero no le ha dado tiempo. En Sicilia se encontraba abandonado y sin apoyos. Los primeros cien días de su cargo como prefecto de Palermo y de coordinador de la lucha contra la Mafia concluyeron con su asesinato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de septiembre de 1982