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Algunos bancos extranjeros estudian la posibilidad de cerrar sus sucursales en Barcelona

La suspensión de pagos de la editorial Bruguera supuso un duro golpe para un banco extranjero, cuya sucursal de Barcelona tenía un riesgo de doscientos millones de pesetas contraído con esta empresa. Aparte de este hecho, que puede deberse a un error en la política de elección de clientes e inversiones, no parece que el mercado financiero, catalán tenga un potencial de crecimiento muy acorde a las características específicas de la banca extranjera. Algunos de ellos piensan en cerrar.

La banca extranjera, de forma individual, lo niega, pero la mayoría admite que la cifra de negocios lograda con su segunda sucursal abierta en Barcelona no alcanza los resultados esperados. Las mínimas diferencias de crecimiento de balance experimentado antes de abrir la sucursal en Cataluña y después de hacerlo muestran la cortedad de expansión que para algunos bancos extranjeros ha supuesto este paso. A pesar de que estas sucursales llevan poco tiempo funcionando, las propias condiciones del mercado financiero catalán parece que hacen desistir a algunos de estos bancos, que se cree que están pensando incluso en la posibilidad de cerrar dichas oficinas y canalizar todo su flujo de negocios a partir de una única sucursal en Madrid.Cuando en junio de 1978 el Gobierno se decidió a publicar un decreto por el que se autorizaba la instalación de bancos extranjeros, hubo quien pensó que con las limitaciones de aperturas de oficinas -la principal, más dos sucursales- se limitaba de manera extraordinaria la capacidad de actuación de dichas instituciones, que, de esta forma, tendrían una presencia testimonial, apenas operativa, en España. La realidad se ha encargado de demostrar la falsedad de esta afirmación e incluso se piensa que a la mayoría de los bancos extranjeros les basta con una única oficina, ubicada cerca de los centros burocrático- administrativos.

Las opiniones que se pueden recoger sobre el particular son taxativas: hay suficientes razones que avalan el cierre de esta segunda sucursal, y todas hacen hincapié en la estructura económica española y la situación concreta catalana, sin olvidar el estilo de trabajo propio de los bancos extranjeros, diferente del español.

La banca extranjera, en España realiza un tipo de negocio al por mayor, con pocas operaciones de volúmenes muy importantes, y sus principales clientes son el sector público -Administración central, local, INI o Instituto de Crédito Oficial-, que supone cuando menos el 50% del total del negocio de estas instituciones, y las grandes empresas privadas, sean nacionales o extranjeras.

Las decisiones que afectan a la mayoría de estas empresas e instituciones se toman en Madrid, lugar donde están domiciliadas o se concentra buena parte de la actividad final de elección. En Cataluña está instalada buena parte de las plantas industriales de fabricación y transformación, pero es bastante menos numerosa la presencia de los equipos financieros de las mismas, que normalmente se encuentran en Madrid.

Operar a distancia

En cualquier caso, se piensa en algunos medios financieros extranjeros, los negocios con Cataluña se pueden hacer con los medios técnicos actuales a distancia y a partir de desplazamientos temporales para situaciones que así lo exijan. La apertura de una segunda sucursal, aunque no significa aumento de la inversión necesaria para operar en España, según la legislación actual, sí puede elevar mucho los gastos generales de la entidad -al tener que aumentar sensiblemente las plantillas-, lo que convertiría en no rentables a estas sucursales si el aumento del negocio bancario no fuera sustancial.Aquellos que han decidido no abrir más que una sucursal, y algunos de los que piensan cerrar la segunda, ponen como ejemplo a la banca Morgan. Según ellos, la Morgan tiene abierta una sucursal en Londres y otra en París desde hace cerca de cien años y, a pesar de la existencia, de ciudades en ambos países con un fuerte poder económico, ni se ha planteado siquiera su presencia física en ellas. Una sucursal le basta para cubrir todas sus actividades, al tiempo que le permite seguir manteniendo su estilo de trabajo, basado en la comunicación continua de sus especialistas, que, de estar en ciudades distintas, le resultaría imposible.

Medios empresariales y financieros catalanes han señalado que algunas entidades extranjeras hicieron unas previsiones de negocio en Cataluña demasiado elevadas, lo que las llevó a crear una estructura demasiado grande, que ahora empieza a pesar demasiado en las cuentas de resultados. La información que sobre la marcha de los bancos se facilita no diferencia entre resultados de las sucursales, sino que son globales. De esta forma, sólo a nivel interno se conoce la rentabilidad real de cada una de ellas.

Cierres o reajustes

El reconocimiento por parte de la mayoría de las entidades extranjeras de la estrechez del mercado -"aunque es más fácil captar depósitos en Cataluña que en el resto de España, porque el catalán hace más números que los demás", manifestaron fuentes extranjeras- y de su dificultad en función del menor tamaño medio de las empresas allí existentes, proporciona argumentos de razón a aquellos que consideran que, a corto plazo, algún banco extranjero aceptará ser el primero en cerrar la sucursal.Si esto no ocurre a corto plazo, estimaron estas mismas fuentes, lo que sí será seguro es que se procederá a un reajuste de los gastos de estas sucursales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 1982

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