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LA LIDIA

Las figuras tradicionales desbancadas por los 'segundones'

Con las ferias de este mes de agosto -el más taurino del año por número de festejos- se abre la segunda parte de la temporada, que este año se presenta con una acusadísima desvalorización de las figuras tradicionales. Los Paquirri, Manzanares, Niño de la Capea, etcétera, que durante años fueron base de los abonos, han perdido cartel.

El año anterior les superaron los diestros veteranos que acababan de reaparecer, y en el actual les han desbancado el toro y los espadas que se consideraban segundones.

Fue fundamental para esta conmoción que se ha producido en el escalafón de matadores la inhabilitación por afeitado que el Ministerio del Interior impuso a tres ganaderías, pues a éstas y a las restantes les ha servido de escarmiento y casi todas se niegan a tolerar que se manipulen las astas de sus reses.

El fraude continúa en otros aspectos, pero el toro aparece con más integridad que en pasadas temporadas y las figuras tradicionales no pueden con él. Muchos de los segundones, en cambio, que permanecían relegados como consecuencia de los pactos entre empresarios exclusivistas, han demostrado que sí pueden con ese toro, de forma que ahora suplen a las figuras en el interés de los aficionados.

Las tres grandes ferias celebradas en los últimos meses -San Isidro, en Madrid; San Fermín, en Pamplona y Valencia- elevaron la cotización de José Luis Palomar, Luis Francisco Esplá, Ruiz Miguel, Jorge Gutiérrez, Emilio Muñoz, mientras desvalorizaban a Paquirri, José María Manzanares y Niño de la Capea.

Integridad de las reses

El público de toros sabe que si la integridad de las reses que se lidian fuera absoluta, el reajuste en el cartel de los toreros aún sería mayor y surgirían grandes sorpresas, al modo de la producida por Luis Francisco Esplá frente a los Victorinos, en Madrid, y frente al bravo Miura de Valencia con el que cuajó una faena cumbre.Tal es la razón, en definitiva, por la que los empresarios poderosos se resisten a propiciar un radical retorno del espectáculo a la autenticidad, pues perderían el control del mismo.

Las figuras tradicionales continúan dominando la composición de las grandes ferias que se celebrarán hasta el final de la temporada, porque así lo tenían programado las empresas desde muchos meses atrás, pero es al margen de los verdaderos intereses del público.

En las dos ferias más importantes del mes de agosto, Bilbao y Almería, esas figuras no centran tanta expectación como los segundones antes citados, y por añadidura, si hubieran causado baja en dichos abonos, no habría sido tan lamentable como las de Antoñete en Bilbao y Curro Romero en Almería, que no podrán torear, pues ambos se encuentran lesionados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de agosto de 1982