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La visita de Juan Pablo II a Portugal

Juan Pablo II no ha revelado el tercer secreto de Fátima

Juan Pablo II quiso responder al interés mundial que existía sobre el famoso y misterioso tercer secreto de Fátima con una broma: "¿Queréis", dijo, "que os revele un secreto?. Es sencillo y ya no es un secreto: rezad, rezad mucho, rezad la tercera parte del rosario todos los días".Después, el papa Wotjtyla, en su importante homilía, pronunciada ayer por la mañana en la gran plaza de Fátima ante casi un millón de personas, tras recordar las palabras del Concílio: "No se debe esperar ninguna otra revelación pública antes de la gloriosa manífestación de nuestro Señor Jesucristo", Juan Páblo II añadió que es la Iglesia quien "juzga las revelaciones privadas según el criterio de su conformidad con aquella única revelación pública".

¿Fátima? Según el papa Wojtyla, "la Iglesia aceptó el mensaje de Fátima, sobre todo, porque este mensaje", dijo, "contiene una verdad y un llamamiento que, en su contenido fundamental, son las verdades del propio Evangelio". Ha llegado a decir aún más: "El contenido del llamamiento de Nuestra Señora de Fátima está tan profundamente radicado en el Evangelio y en toda su tradición que la Iglesia se siente interpelada por ese mensaje". Y mientras Pablo VI, que en 1967 había venido también a Fátima a rezar a la Virgen de este santuario, había querido separar el problema de las apariciones del de la fe de los peregrinos, negándose a conversar con la única vidente aún con vida, la carmelita sor Lucía, y no habiendo nunca pronunciado la palabra "aparición", esta vez Juan Pablo II ha sido más explícito. Ayer por la mañana fue al convento donde está hospedada la vidente y, según fuentes oficiales vaticanas, "conversó privadamente con ella durante veinte minutos". De dicho coloquio no ha sido posíble conocer el contenido. Más tarde, el Papa, antes de empezar la misa, se acercó a sor Lucía ante el millón de personas y la abrazó y besó públicamente.

Ni tampoco rechazó el Papa nombrar la palabra "aparición". Durante el sermón dijo literalmente: "Vengo hoy aquí porque exactamente en este mismo día el año pasado tuvo lugar en Roma, en la plaza de San Pedro, un atentado a la vida del Papa, que misteriosamente coincidía con el aniversario de la primera aparición en Fátima, el 13 de mayo de 1917". Y añadió que esta coincidencia le habían hecho pensar en "una llamada especial para venir hasta aquí".

Y, en tema de coincidencias misteriosas, Juan Pablo II quiso recordar que Pío XII fue ordenado sacerdote precisamente el 13 de mayo de 1917, día de la primera aparición de la Virgen de Fátima a los tres pastorcillos, y añadió que Pío XII quiso "consagrar al inmaculado corazón de María el género humano y especialmente los pueblos de Rusia". Con aquella consagración, continuó el Papa, "¿no habrá Pío XII respondido a la elocuencia evangélica de este llamamiento de Fátima?". Según Juan Pablo II, el mensaje de la Virgen de Fátima se puede resumir en tres puntos: primero, llamamiento a la conversión y a la penitencia -y comentó que esto es hoy más actual que nunca, "en una sociedad amenazada por la apostasía y por la degradación moral"-; segundo, la necesidad de rezar, y de rezar concretamente, dijo el Papa, una tercera parte del rosario cada día, y finalmente, un recuerdo hacia los pecadores, "para que se conviertan", y también a "las almas del purgatorio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 1982