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El proceso por la rebelión militar del 23 de febrero

El defensor de Mas Oliver justifica la presunta rebelión en que España estaba en 'decadencia'

Tras la defensa de Tejero intervino en la vista del 23-F el abogado Pedro Martín Fernández, que defiende al teniente coronel Pedro Mas Oliver, ayudante del teniente general Milans cuando se produjeron los hechos, y para quien el fiscal pide ocho años de reclusión como autor de un delito de rebelión militar. El letrado insistió en las eximentes de estado de necesidad -España estaba en "decadencia"- y obediencia debida -su defendido no ejecutó más que órdenes-.Martín Fernández justificó la acción de su defendido en que se produjo en una situación de decadencia en la que hemos vivido todos los españoles, situación que resumió en falta de producción y falta de autoridad. Según el letrado, no se puede demostrar que ninguno de los procesados se alzase en armas contra nadie, porque Milans tomó el mando de su región militar para mantener el orden, y así también entró Tejero en el Congreso, a las órdenes del Rey. De la actuación de Mas Oliver dijo que no cometió ningún delito, porque se limitó a cumplir las órdenes de su general. En función de ello, el letrado pidió que se aplique a su cliente la eximente de obediencia debida, así como la de estado de necesidad, como es la de proteger a España, al Rey y a la Constitución. Más adelante dijo que "estos magníficos caballeros españoles" no pretendían el 23 de febrero más que anticiparse a lo que ahora pretende el Gobierno al enviar, por estado de necesidad, a las Fuerzas Armadas para que impermeabilicen la frontera.

Criticó después a los partidos políticos mayoritarios, por sus llamadas a la serenidad respecto de esta causa, y preguntó si la presencia de los observadores jurídicos que asisten al juicio en representación de estos partidos se debe a que desconfían del tribunal: "¿A quién tienen que observar estos observadores?".

El presidente le advirtió que ese tipo de afirmaciones o preguntas eran improcedentes, mientras tres de los observadores aludidos abandonaban la sala, en la que permanecieron Rafael Pérez Escolar, de Alianza Popular, y Antonio Pedrol Rius, decano del Colegio de Abogados. Martín Fernández, insistió en la misma cuestión, lo que le acarreó una nueva advertencia del presidente.

El letrado terminó pidiendo la absolución para los procesados. Pocos minutos después de las 13.40 horas, y dado que el defensor militar de Mas tenía previsto hablar durante una hora, aproxidamente, el presidente levantó la sesión hasta las cuatro de la tarde.

No es verdad todo lo que se ve

Reanudada la sesión a las cuatro de la tarde, tomó la palabra el defensor militar de Mas Oliver, general de brigada Juan Vallespín Morales, quien comenzó afirmando que la opinión pública ha sido intoxicada por el abuso que se ha hecho de la libertad de expresión, y espera, más que una sentencia ejemplar, una condena ejemplar. Citó un debate televisivo (entre los directores de EL PAÍS y de El Alcázar),en el uno de los participantes dijo que la actuación de los participantes en el 23-F es pública, porque todos los españoles la vieron y oyeron, y se preguntó: ¿Cómo se puede sostener que lo que se ve y se oye es siempre verdad?". Puso por ejemplo que en la Edad Media todo el mundo creía que el Sol daba vueltas alrededor de la Tierra, porque así lo veía.

Acusó después a los medios informativos de defender "su democracia", "de la que se han apropiado", y de hablar de golpe militar en Polonia "para dejar bien a los comunistas y seguir su campaña contra los militares, contra los generales y, en definitiva, contra quienes hoy están sentados en el banquillo". De su defendido dijo que, siendo ayudante de Milans, se limitó a conocer y no denunciar. Basado en que un ayudante debe ser totalmente fiel a su jefe, afirmó que si el tribunal condena a Mas sentará el precedente para que los ayudantes, en lugar de obedecer a sus jefes, se conviertan en sus fiscalizadores, en los espías de su conducta. En la misma línea sostuvo que el 23-F no hubo rebelión militar, porque, quienes participaron en los hechos creían obedecer al Rey, estuvieran o nor engañados, y habrá que demostrar que lo estaban.

Cortina no participó

En la última parte de la sesión comenzó su informe Rogelio García Villalonga, defensor del comandante José Luis Cortina, destinado en el CESID durante el 23-F, para quien el fiscal pide doce años de cárcel. El letrado afirmó que su cliente no participó en la " asonada", palabra que el presidente le pidió que cambiara por la de "sucesos", para evitar confusiones.

Sobre la reunión que, según la acusación, celebró Cortina en casa de sus padres con Tejero, en la casa Biarritz, dijo Villalonga que Tejero es el único que asegura que existió, y no ha sido capaz de fijar exactamente la fecha. El teniente coronel da numerosos detalles sobre la vivienda, detalles que no son significativos, pese a que en la casa los hay, como es el que el piso "está horriblemente decorado", dijo el abogado.

También consideró extraño que Tejero no dio detalles en sus primeras declaraciones, sino ya muy avanzada la causa, y como si se los hubiera contada otra persona, y que Cortina, profesionalmente discreto, se reuniera con Tejero para hablar de la ocupación del Congreso en casa de sus padres, y además se mostara muy hablador. En cuanto a la acusación de haber prestado medios del CESID, se preguntó el abogado cómo Tejero, que pudo adquirir autobuses, no compró unos baratísimos walkie-talkies (transinisores-receptores), si entendía que eran necesarios para la operación.

El presidente levantó la sesión, a las 17.50 horas, hasta las diez de la mañana de hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de mayo de 1982

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