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Reportaje:

Zonas libres de Panamá y Miami, las grandes desconocidas de los industriales españoles

La ignorancia, por parte de los empresarios industriales españoles, de las ventajas, y aún de la existencia de las zonas libres de Colón (Panamá) y Miami, es una queja generalizada en los sectores comerciales y financieros de ambos lugares geográficos. Algunas personas relacionadas con estos últimos, muy enteradas de la actualidad española, llegaron a decir que "aplaudían la reciente creación de un instituto de la exportación en España, siempre que sirva para educar a los empresarios y les enseñe no sólo a mirar hacia Europa sino a conocer lo que ocurre al otro lado del océano".

Las zonas libres americanas son semejantes a las llamadas zonas francas en Europa. La de Panamá es definida por su gerente, Gustavo García de Paredes, como un "área segregada, sin población residente, sin comercio al por menor, ubicada dentro o cerca de un puerto habilitado, donde se puede importar, almacenar, modificar, reempacar y reexportar mercancías sin la aplicación de controles aduaneros". Por su parte, un representante de la zona libre de Miami calificaba a ésta como "una zona de libre comercio, delimitada, adonde pueden importarse mercancías de países extranjeros, manipularse en cualquier forma, y reexportarse sin que tengan que pagar los derechos de aduana americanos, o importarse al mercado doméstico con tarifas potenciales mucho menores".Ambas zonas libres, con sus propias peculiaridades, están dominadas por las grandes empresas americanas, japonesas y de algunos países europeos, y sobre todo, por los productos asiáticos que provienen de Taiwan o Hong Kong, que hacen un verdadero alarde de sus posibilidades. En materia electrónica o en el sector del vestido, las mercancías asiáticas tienen en las zonas libres un verdadero paraíso para el comprador, sin posibilidad alguna de competencia de los productos similares de los países desarrollados. "Las ventajas de precio de estos productos", declaraba un empresario instalado en Colón, "son determinantes, sin que la posible mejor calidad de artículos alternativos sirva para contrapesar la decisión de compra de los primeros".

Colón: prosperidad rodeada de pobreza

"Que la zona libre de Colón no se convierta en una isla de prospendad en medio de un océano de pobreza". Esta frase, del general Torrijos, parece presidir la filosofía de los directivos de la zona libre panameña y refleja una exacta realidad. La fluidez del comercio de la zona contrasta con la realidad sociológica de Colón de marcado carácter tercermundista pese a las mejoras sociales introducidas por Torrijos.Tan sólo cinco empresas españolas están presentes en Colón de las 1.170 existentes. Se trata de Importique (joyería), Gandara de Panamá (abastecimiento de barcos), Lasa Internacional (perfumes y cosméticos), Banco de Santander y Panamá (banca) e Intercyfa (medicamentos y licores). Dentro de la zona opera también una sucursal del Banco de Iberoamérica, cuyo accionista principal, con el 51%, es el español Banco Atlántico. Esta presencia es calificada de "ridícula en comparación con las posibilidades", por el empresario catalán Ignacio Mallol Pibernat, presidente de la Cámara de Comercio Española en Panamá, que explicó que "el intercambio comercial entre España y Panamá no llega al 1%, lo mismo que ocurre en la zona libre. Estos porcentajes podrán ampliarse si se llega a celebrar en Panamá la feria España-83.

Todo tipo de productos, desde espectaculares aparatos de sonido hasta los célebres puros habanos Cohibas, fumados por Fidel Castro y por Omar Torrijos, y que no se comercializaron en Panamá hasta la muerte de este último, pueden ser comprados al por mayor en la zona. En la década de los setenta el comercio se multiplicó en la zona libre por diez. En 1981, el movimiento de mercancías tuvo un valor de 4.194,7 millones de dólares, de los cuales 2.038 son mercancías reexportadas. En la década citada la participación de la zona libre de Colón en la economía de Panamá pasó del 2 al 4%.

El éxito de la fórmula ha hecho que los dirigentes de la zona se replanteen el futuro inmediato, abordando un plan de expansión financiado con ayudas crediticias del Banco Mundial y del Industrial Bank of Japón. El número de personas que trabajan en el recinto es de 9.000. Todos estos datos configuran a Colón como la primera zona libre comercial de occidente yla segunda del mundo, tras Hong Kong.

Los países a la cabeza de las ventas son Japón, Estados Unidos, Taiwan, Hong Kong, Reino Unido, República Federal de Alemania y Francia. Los que mas compraron son Venezuela, Brasil, Ecuador, Colombia, Estados Unidos, México y Chile.

Miami, capital financiera de Latinoamérica

La zona libre de Miami es mucho más moderna que la de Panamá, creada en 1948. La de Miami se inició en 1979 y es de propiedad privada. Sus accionistas la definen publicitariamente como "el complejo más grande entre las zonas de libre comercio en Noteamérica y la zona más grande operada y de propiedad privada en el mundo". Nació amparada en una norma de 1934 en la que se afirma que las zonas de libre comercio exterior son áreas delimitadas consideradas como fuera del territorio aduanero de los Estados Unidos. Operadas como servicio publico por corporaciones debidamente calificadas, las zonas funcionan bajo la supervisión del departamento de Aduanas.De aspecto muy pulcro, la zona de Miami tiene operando 120 compañías internacionales pertenecientes a 45 países, que generaron en 1981 un movimiento comercial de unos cuatrocientos millones de dólares. "Hay cuatro partes claramente beneficiarias de la existencia de esta zona", explica uno de sus portavoces. "En primer lugar, los propios Estados Unidos por el ingreso permanente de nuevas divisas, además de los puestos de trabajo que genera todo negocio; las compañias multinacionales que comercian con materias primas, productos intermedios o artículos que provienen de diversos países, y que se dedican al ensamblaje, venta, fabricación o simplemente etiquetado de productos. Estas compañías se benefician de exoneraciones fiscales y tramitaciones aduaneras simples mientras estén dentro de la zona libre; en tercer lugar, el comprador mayorista que obtiene las mercancías por mejores precios sin necesidad de viajar por todo el mundo, ya que la zona concentra en un sólo lugar a casi todas las empresas importantes. Naturalmente, los propietarios también son beneficiarios porque obtienen beneficios ofreciendo todas estas facilidades".

Las ventajas que estas zonas libres ofrecen hacen fruncir el ceño a las autoridades de otros países más proteccionistas comercialmente. Un funcionario español definía a las zonas libres como "zonas piratas", y en algún caso surge la acusación de "paraíso fiscal". En el libro de reciente aparición, de Edouard Chambost, sobre paraísos fiscales incluye a Panamá como uno de ellos.

El gerente de Colón describe así las ventajas de la zona: las empresas pagan el impuesto sobre la renta proveniente de sus operaciones extranjeras con base a una tarifa preferencial; están libres de impuestos, tasas, derechos y toda clase de gravámenes, las mercancías que entren, estén almacenadas o salgan de la zona libre con destino al exterior; no existen licencias ni permisos para comprar a cualquier agencia municipal o gubernamental; están exentas de impuestos en el capital invertido, dividendos o remesas de capital cuando la propiedad o valores vendidos hayan sido retenidos por más de dos años; existe una gran reserva de mano de obra adiestrada o de fácil entrenamiento.

En cuanto a Miami, hay privilegios similares que implican un impacto favorable en la liquidez de las empresas (la mercancía, por ejemplo, puede ser importada y almacenada indefinidamente sin pagar derechos u obtener aduanas), en ahorros en la distribución y remisión de mercancías a los mercados mundiales, y facilidades para manipular y fabricar en un medio de libre comercio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de mayo de 1982

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