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Esfuerzos diplomáticos contra reloj para atajar la guerra en las Malvinas

El Reino Unido lanzó ayer un ultimátum a la Junta Militar argentina, dándole de plazo hasta las once de la mañana del viernes (hora de Madrid), momento en que implantará un bloqueo aéreo -que vendrá a sumarse al naval ya existente- en las doscientas millas que rodean las islas Malvinas, si para entonces Buenos Aires no ha dado marcha atrás en su ocupación de la colonia británicaEn una declaración del Departamento de Estado se juzgaba anoche que la situación había alcanzado un "punto crítico", pero el secretario de Estado Haig y el canciller argentino Costa Méndez se entrevistaron de nuevo en Washington, en lo que parece un supremo esfuerzo diplomático para detener la guerra. En la capital norteamericana se anunció que Alexander Haig viajará de nuevo a Buenos Aires, aunque no se ha precisado cuando.

En Argentina, el estado de alerta es general, a la espera de un ataque de la flota expedicionaria británica en las próximas veinticuatro horas. La Junta Militar, en su último comunicado, advierte que se preven operaciones bélicas en la zona del archipiélago en un plazo imediato.

Washington se ha mostrado en las últimas horas especialmente enérgico sobre su gestión mediadora, exigiendo una rápida respuesta de Londres y Buenos Aires a las últimas propuestas transmitidas simultáneamente a ambas capitales, en la noche del lunes al martes, por el secretario de Estado.

Según el portavoz de Haig, estas propuestas representan "ajustes menores a las sometidas el 23 de abril pasado al Foreign Office". Su contenido, no confirmado oficialmente, es el conocido -las tropas argentinas deben retirarse de las Malvinas, la flota británica debe detener sus operaciones y se pondrá en práctica una administración tripartita del archipiélago (Argentina, Reino Unido y EE UU)-, con una modificación importante: Washington quiere que la discusión sobre la soberanía de las islas conduzca rápidamente al reconocimiento del derecho argentino sobre las mismas.

Costa Méndez se apresuró a declarar anoche que Buenos Aires que no rechaza las propuestas norteamericanas para un arreglo negociado y que su país dará la bienvenida nuevamente a Haig y sólo quiere "negociar, negociar y negociar".

Páginas 2 a 4

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 1982

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