El ultraderechista D'Aubuisson, contrario a que Magaña sea presidente de El Salvador

La designación del nuevo presidente salvadoreño por la Asamblea Constituyente, que se producirá en las próximas horas en San Salvador, ha abierto una profunda grieta entre las principales instituciones y partidos políticos de este país centroamericano.

La Junta cívico-militar y la Democracia Cristiana, que boicotearon la toma de posesión del nuevo presidente de la Asamblea, el dirigente del partido de extrema derecha ARENA, Roberto d'Aubuisson, quieren que el nuevo presidente sea el economista independiente Alvaro Magaña.Por su parte, d'Aubuisson, que se opone frontalmente a la designación de Magaña, acusa a un sector del ejército, capitaneado por el coronel Jaime Abdul Gutiérrez, de forzar la designación del economista moderado Alvaro Magaña y de presionar en todas direcciones para obtener la designación presidencial de su candidato.

Un conflicto inevitable

Los observadores destacan que este conflicto era inevitable. Los resultados de las elecciones salvadoreñas, que supusieron un importante avance de la extrema derecha local, impidieron al democristiano José Napoleón Duarte conseguir una mayoría suficiente para gobernar en solitario y le colocaron en situación de dependencia política respecto a la extrema derecha, uno de cuyos principales líderes es Roberto d'Aubuisson, que controla la Asamblea Constituyente desde la presidencia.Álvaro Magaña, director del principal banco hipotecario del país, cuenta con el apoyo del citado sector del ejército, también del de la Democracia Cristiana, del Partido de Conciliación Nacional, del Partido Popular salvadoreño y de la Alianza Democrática. Sin embargo, Roberto d'Aubuisson se niega a admitir la candidatura de Álvaro Magaña, de quien dice que no tiene contra él nada personal, pero considera su designación como "juego sucio" y como una "imposición intolerable" por parte de Jaime Abdul Gutiérrez.

En este enfrentamiento jugó un papel destacado la ausencia de la Junta cívico-militar y de la Democracia Cristiana de la Asamblea Constituyente, cuya primera sesión plenaria, de investidura, se desarrolló el pasado lunes en San Salvador. Julio Rey Prendes, dirigente de la Democracia Cristiana, dijo que su partido boicoteó la investidura parlamentaria porque "la Junta no fue invitada" por Roberto d'Aubuisson al acto inaugural.

D'Aubuisson negó las afirmaciones de Rey Prendes y atacó contundentemente a Jaime Abdul Gutiérrez, a quien acusa de no querer aceptar los resultados de las pasadas elecciones.

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La Junta, revalidada

Mientras se resuelve este agudo litigio, la Asamblea Constituyente reafirmó ayer la validez plena de la Constitución de 1962, pero adjuntó a este texto una disposición adicional que faculta al nuevo Parlamento para designar provisionalmente un presidente y un vicepresidente de la República, así como el nombramiento del Tribunal Supremo.Asimismo, los diputados de la Asamblea Constituyente convalidaron todos los actos administrativos y decretos emitidos por la Junta de Gobierno que ejerce el poder en El Salvador desde octubre de 1979.

De este modo, las reformas socio-económicas adoptadas desde entonces por la Junta en los dominios agrario, bancario y del comercio exterior, que supusieron, entre otros efectos, la salida del Gobierno del coronel Adolfo Majano y la incorporación a la guerrilla salvadoreña de un ministro y de altos funcionarios de la Administración de San Salvador, se han visto reconocidos por la nueva Asamblea.

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