El clima bélico se apodera de la sociedad argentina

El clima bélico se acentuó profundamente ayer en Argentina, cuando la Junta Militar que gobierna el país se mostró dispuesta a desafiar el anunciado bloqueo de las islas Malvinas por navíos de guerra británicos y decretó la movilización de los reservistas de los tres ejércitos pertenecientes a la última quinta, que había sido recientemente licenciada.

Poco después de que Londres hubiese anunciado la creación, a partir de la medianoche del domingo próximo, hora argentina, de una "zona de exclusión marítima" en un área de 370 kilómetros cuadrados alrededor de las islas Malvinas, el Gobierno de Buenos Aires anunció la constitución del "teatro de operaciones del Atlántico Sur" bajo el mando del vicealmirante Juan José Lombardo, comandante de operaciones navales.

Sin aludir directamente a la amenaza de bloqueo británico, el comunicado gubernamental indica que la creación de esta zona de operaciones "constituye un instrumento importante para la defensa de la soberanía nacional". La zona abarca doscientas millas marinas desde la costa argentina y alrededor de las islas "reconquistadas": Malvinas, Georgia y Sandwich del Sur. "En cualquier momento", añade el comunicado, "el comité militar podría ordenar la realización de actos de autodefensa frente a situaciones que pudieran comprometer la seguridad nacional".

La Junta Militar publicó también un decreto por el que se convoca a los soldados de las tres armas de la quinta de 1962, que habían sido recientemente licenciados. La movilización se justifica ante la necesidad de disponer de los efectivos necesarios "para responder eficaz y oportunamente a cualquier emergencia militar derivada de la situación". El decreto dispone que todos los medios de transporte públicos y privados deberán extender con carácter prioritario el pasaje correspondiente a los soldados llamados a filas para su traslado al lugar donde les haya sido ordenado presentarse.

Voluntarios y residentes

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Mientras tanto, numerosas personas se presentan como voluntarios para las islas Malvinas en unas oficinas del Ejército en el bonaerense paseo de Colón. Allí se les toma la filiación y se les dice que esperen a ser llamados. La mayoría de los hombres que se ofrecen como voluntarios expresan su deseo de combatir por la integridad territorial argentina, mientras que otros se declaran interesados por establecerse permanentemente en las islas.

La campaña de exaltación nacionalista en los medios de comunicación ha arreciado durante los últimos días, con eslóganes como "Argentina ha dado al mundo una lección de cómo debe defenderse la dignidad nacional", o "tras ejercer durante 150 años la virtud de la paciencia, Argentina ejerce ahora la virtud de la dignidad nacional". Uno de los spots televisivos más logrados muestra un vaso de agua casi a rebosar junto a un mapa de las islas Malvinas, mientras el agua sigue cayendo, gota a gota, en el vaso y una voz en off dice "se colmó nuestra paciencia".

Los preparativos militares continúan a marchas forzadas en el sur del país, así como el transporte de tropas y material de guerra a las islas Malvinas. La novena brigada de Infantería, con base en Comodoro Rivadavia, ha sido ya trasladada casi por completo a Puerto Stanley (rebautizada de nuevo como Puerto de las Islas Malvinas). Un puente aéreo compuesto por aviones de transporte militar Hércules C-130 une el continente con el archipiélago, y se calcula que cada dos horas aterriza un aparato en las Malvinas.

Los ejercicios de oscurecimiento se han realizado ya en varias ciudades del sur argentino, con la consiguiente alarma de la población civil, que ve ahora como cada vez más posible, a partir de la próxima semana, un enfrentamiento con la flota británica. Las juntas de defensa civil trabajan en las provincias del sur preparando dispositivos de evacuación y de control de posibles sabotajes.

El largo puente de la Semana Santa, que ha dejado casi desierta Buenos Aires en estos calurosos días de otoño, registrará una intensa actividad diplomática dirigida a encontrar algún tipo de compromiso antes de la madrugada del Lunes de Pascua, momento en que entrará en vigor el bloqueo naval británico. El punto álgido de esta actividad negociadora será la visita a Buenos Aires del secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, que llegará aquí procedente de Londres, posiblemente mañana, sábado, y se entrevistará con el presidente argentino, general Leopoldo Galtieri.

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