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El proceso por la rebelión militar del 23 de febrero

El papel de la División Acorazada en el golpe

La División Acorazada Brunete número 1, primera unidad de intervención inmediata del Ejército español, estaba destinada a controlar puntos estratégicos e instalaciones y servicios de la capital de España, en cuyos alrededores se encuentran acantonados sus efectivos, compuesto principalmente por más de 14.000 hombres y medio millar de vehículos con cadenas, gran parte de estos últimos carros de combate AMX-30. El enlace entre los golpistas y la División era el comandante de su Estado Mayor, Ricardo Pardo, hombre al que el capitán general de Valencia, teniente general Milans del Bosch le había puesto en conocimiento de la operación, precisamente el día anterior al asalto al Congreso.La puesta en marcha de la Acorazada se decidió, camufiada bajo el nombre de una operación análoga a la que se conoce con el nombre de Diana, antes de que Tejero llegara a las Cortes, en el curso de una reunión de urgencia celebrada en su cuartel general y ante la presencia de su máximo responsable, el general José Juste, a quien precipitadamente había hecho regresar a Madrid su jefe de Estado Mayor, coronel José Ignacio San Martín, cuando se dirigían por carretera a Zaragoza. El coronel San Martín conocía, según el relato del fiscal, la operación, ya que en la madrugada anterior se la había puesto en su conocimiento el propio Pardo.

Juste fue engañado por San Martín, quien a mitad de viaje, previa comunicación telefónica con el cuartel general de la División, le advirtió, sin dar explicaciones, que estaban ocurriendo hechos gravísimos en la unidad, para lo que era necesario regresar a Madrid. La llamada de teléfono de San Martín a la División estaba preparada: mediante ella le comunicaron la presencia en el Cuartel General del general Luis Torres Rojas, antecesor de Juste en la Acorazada y en esas fechas gobernador militar de la Coruña. La pyesencia de éste también estaba prevista en el plán Miláns-Pardo.

Ya en el Cuartel general, Juste se encuentra a Torres Rojas, quien es invitado, a instancia de San Martín, a la reunión en la que Pardo va a poner en conocimiento de los mandos de la División todo lo que ya le explicara el día anterior Milans del Bosch. Juste pregunta si el capitán general de Madrid se halla enterado, a lo que se le responde, por parte del coronel San Martín y del comandante Pardo, que de ello se ha encargado el propio Milans del Bosch.

Dos llamadas de Juste, una a la Zarzuela y otra al Capitán general de Madrid, hacen cambiar los planes. Las unidades, con excepción de una de ellas que se anticipa y ocupa RTVE, son detenidas mediante contraorden y Torres Roja es obligado a regresar a La Coruña. Sin embargo no se puede detener ni al comandante Pardo ni al capitán Batista, quienes, conociendo ya la contraorden, actuan por su cuenta, aunque en horas posteriores. El primero acude al Congreso de los diputados y el segundo ocupa la emisora La Voz de Madrid con intención de emitir un comunicado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de febrero de 1982