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Consejo de Ministros

Los tenientes generales Lacalle, Ascanio y García-Conde y el almirante Suanzes componen la nueva JUJEM

Con el relevo de la totalidad de la Junta de Jefes de Estado Mayor (JUJEM), a la que acceden tres generales y un almirante que gozan aún de un amplio plazo de tiempo en la escala activa, el Gobierno, que con esta decisión persigue reforzar el prestigio y la autoridad del mando militar, se garantiza la permanencia, al menos por espacio de dos años, de un equipo de máximos responsables de las Fuerzas Armadas, que deberá afrontar en meses venideros asuntos de vital importancia política. El primero de ellos será la vista del juicio a los implicados en el fallido golpe de Estado del año anterior, que, de concluir en breve las pruebas testificales, podría iniciarse en torno al 18 del próximo mes de febrero.

La JUJEM nombrada ayer, que preside el teniente general del Ejército Alvaro Lacalle y la componen el teniente general Ramón Ascanio (Tierra), el teniente general Emilio García-Conde (Aire) y el almirante Saturnino Suanzes (Armada), ha sido configurada en gran medida con hombres con suficiente peso específico en el contexto de las Fuerzas Armadas para encarar, tanto desde el plano técnico como desde el político, la próxima integración de España en la Alianza Atlántica. El jefe del Gobierno recibió ayer a los Consejos Superiores de los tres Ejércitos, a los que informó sobre los criterios seguidos por el Consejo de Ministros para el nombramiento de los componentes de la nueva JUJEM.Alto conocimiento profesional

Con excepción del nuevo jefe del Estado Mayor del Ejército, el artillero Ramón Ascanio, que cuenta en su haber con ser el teniente general más joven del Ejército (61 años), el resto de la JUJEM son hombres que han ocupado cargos de alta responsabilidad administrativa en las Fuerzas Armadas o han desempeñado misiones de intercambio y alto conocimiento profesional con ejércitos de la OTAN. Otro de los aspectos que están siendo tomados en cuenta a la hora de intentar en medios políticos construir un primer criterio sobre el relevo es el hecho de que en esta ocasión se le ha dado mayor protagonismo al Ejército de Tierra, el más numeroso de los tres españoles, al ocupar miembros de sus filas, curiosamente procedentes de Artillería, dos de estos puestos.

En este sentido, resulta significativo para los observadores el historial de Alvaro Lacalle, de 63 años, licenciado en Derecho y persona que ocupó en el régimen pasado cargos administrativos en la economía del Estado, con el ex ministro Mariano Navarro Rubio. El general Lacalle, casado con una aristócrata dos veces grande de España, fundador de la revista Fuerza Nueva, aunque lejano hoy día de los planteamientos del grupo del mismo nombre, y hombre, al parecer, que goza de la amistad personal del presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, fue precisamente el militar que en el verano de 1980 apuntaba el primer secretario del Partido Socialista Andaluz (PSA), Alejandro Rojas Marcos, como persona que apoyaría al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en una eventual sustitución del entonces jefe del Gobierno, Adolfo Suárez. Aunque entre la oposición democrática existe ante los nombramientos, más que criterio, expectación, motivada principalmente por la falta de información existente sobre los nuevos miembros de la JUJEM, el relevo no ha sido aún comentado en profundidad, ya que se espera a conocer las primeras declaraciones de estos militares, así como el planteamiento inicial de sus respectivas tareas. En cuanto al nuevo presidente de la cúpula del mando militar, sólo existen referencias de su paso por la Secretaría General de Asuntos Económicos del Ministerio de Defensa, destino que abandonó al ser ascendido a teniente general.

Lacalle, de sólida formación económica, es muy conocido dentro de la Administración, ya que cuando Fernando Abril desempeñaba la vicepresidencia del Gobierno para Asuntos Económicos, participaba, como representante del Ministerio de Defensa, en las reuniones del Comité Interministerial de Inversiones. Suanzes, un almirante para la OTAN El nombramiento de Saturnino Suanzes de la Hidalga, de 60 años, como almirante-jefe del Estado Mayor de la Armada, ha sido acogido muy favorablernente dentro de la milicia, principalmente en la Marina, ya que se trata, a juicio de expertos militares, de un hombre que cuenta en su haber con un importante rosario de realizaciones en pro de la modernización del esquema de guerra naval español.

Suanzes, uno de los llamados "cinco magníficos" dentro de la Armada (el resto son los almirantes Jaime Díaz Deus, Angel Liberal, Manuel Manso y Hermengildo Franco), ha estado ligado durante muchos años a la Marina estadounidense, donde obtuvo grandes conocimientos sobre estrategia aeronaval, que luego aplicó en España con la creación del Grupo Aeronaval, del que fue su máximo impulsor.

El nuevo jefe del Estado Mayor del Aire, Emilio García-Conde, de 63 años, es también otro de los militares actuales que gozan de prestigio entre sus compañeros. En la reunión del Consejo Superior del Ejército del Aire celebrada el jueves para nombrar los candidadtos para ocupar el mando de Aviación sólo fue facilitado el nombre. De los cuatro nuevos componentes de la JUJEM, es al que más se le vincula a la Corona, ya que fue preceptor del Rey durante su juventud y pertenece a una familia de gran tradición monárquica. García-Conde tiene experiencia en el Estado Mayor del Ejército del Aire, ya que su último destino fue como segundo del saliente Emiliano Alfaro Arregui. El ex vicepresidente Gutiérrez Mellado lo nombró años atrás jefe de su gabinete.

Ramón Ascanio, el menos conocido

Ramón Ascanio Togores, es el menos conocido de los cuatro nuevos componentes de la JUJEM y sobre todo el que ocupa el cargo que controla mayor poder efectivo. Fue ascendido a su actual empleo a finales del mes de diciembre, y cuenta a su favor con el hecho de ser el teniente general más joven que tiene en estos momentos el Ejército de Tierra. . No obstante, Ascanio, que no ha cumplido siquiera el mes como jefe del Mando Superior de Personal del Ejército, tendrá que afrontar importantes cuestiones internas del propio Ejército de Tierra, el más numeroso de todos la mayoría de ellas relacionadas con la adaptación de las diferentes unidades al esquema defensivo de la OTAN, aspecto este en el que, en opinión de las fuentes consultadas, no estarán ausentes temas como la creación del Arma Acorazada, la posible reconversión de las actuales circunscripciones militares y la adecuación o potenciación de fuerzas terrestres de cara a las últimas innovaciones en el despliegue defensivo. Estos nombramientos se completan con los ascensos de los generales José Antonio Sáenz de Santamaría, de 62 años de edad, hasta ahora inspector de la Policía Nacional, que se hace cargo de la vacante dejada por Lacalle Leloup al frente de la Capitanía de Valladolid, y Gerardo Mariñas, de 63, último comandante general de Ceuta, que pasa a ocupar el destino del Mando Superior de Personal del Ejército, donde sustituye a Ascanio Togores.

Sáenz de Santamaría, que ha prestado servicios de primer orden a los Gobiernos democráticos en momentos trascendentes (lucha antiterrorista, reorganización y definición de los Cuerpos de la Seguridad del Estado y el papel de la Policía Nacional durante el 23-F), ha sido designado para dirigir una capitanía, si bien algunos observadores esperaban su pase al frente de la Guardia Civil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de enero de 1982

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