"Solidaridad es un movimiento que representa a todo un pueblo"

Jan Kulakowski, secretario general de la Confederación Mundial del Trabajo (CMT) -antigua organización de sindicatos de inspiración cristiana, actualmente autogestionaria y no vinculada con partidos políticos-, asistió al último congreso de Solidaridad y ha seguido desde el principio los acontecimientos polacos con gran atención.

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A su juicio, la Prensa occidental está minimizando la gravedad de lo ocurrido en Polonia. "Se dice que el estado de sitio evitará algo peor y que es necesaria una solución entre polacos. No puedo comprender estas afirmaciones cuando un grupo de militares ha tomado el poder, ha militarizado la vida cotidiana y ha detenido a los representantes de un movimiento sindical como Solidaridad, que son los representantes de todo un pueblo".Pregunta. ¿Cree usted que Solidaridad podrá sobrevivir al estado de emergencia?

Respuesta. Entre otras posibilidades, Solidaridad había previsto ya algo como lo que ha ocurrido. Ciertos dirigentes están todavía en libertad, aunque en la clandestinidad. Las noticias sobre huelgas indican que existe resistencia y que el sindicato ha reaccionado. Falta saber ahora cuál será el próximo movimiento de los militares polacos. ¿Van a ejercer una represión generalizada, con todas las consecuencias, o van a evitar esa represión brutal dejando abierto un margen para la discusión? Si es así, la única discusión posible es con los portavoces de Solidaridad.

P. El hecho de que el sindicato no haya sido prohibido, sino que se hayan suspendido sus actividades, así como que Lech Walesa haya continuado en libertad, ¿podría indicar que el general Jaruzelski desea esa segunda vía de discusión?

R. Esa es una interpretación optimista. Otra podría ser el deseo de colocar a Walesa en una situación insoportable. Tenga en cuenta que todos sus compañeros han sido detenidos y que, al parecer, van a comparecer ante un tribunal militar.

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P. ¿Cree usted que Solidaridad ha hecho todo lo posible para evitar que la situación llegara a estos extremos? ¿Comparte usted las opiniones de quienes afirman que el ala extremista ha perjudicado a Walesa?

R. Es muy importante restablecer la verdad y salir al paso de interpretaciones falsas. Solidaridad ha querido ampliar el espacio de la democracia en Polonia. He leído repetidas veces su programa y puedo asegurarle que no contiene nada extraño al socialismo: habla de autogestión, socialización de los medios de producción, lucha contra la corrupción, plan de mejora económica, etcétera. Ellos han intentado siempre el diálogo y no han provocado. La provocación ha llegado siempre del lado de las autoridades polacas. En cuanto al papel de los radicales, yo fui testigo de su congreso y comprobé que, si bien existía una cierta violencia de planteamientos en las intervenciones orales (hacía más de treinta años que nadie hablaba libremente), lo cierto es que a la hora de votar o de redactar el programa los radicales no obtuvieron más que un 6% de sufragios. Solidaridad representa algo más que un movimiento sindical entendido a la belga o a la española. Es un movimiento popular que representa a todo un pueblo. Y en Polonia hay un sentimiento de amargura acumulada desde hace mucho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 15 de diciembre de 1981.

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