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El Rey analizó la situación militar con la Junta de Jefes de Estado Mayor

El Rey se reunió ayer en el palacio de la Zarzuela, por espacio de dos horas, con el presidente del Gobierno, el ministro de Defensa y la Junta de Jefes de Estado Mayor. La reunión, calificada por fuentes oficiales corno normal y de trabajo, fue dedicada al análisis de los últimos sucesos militares, entre los que cobró especial resonancia el llamado manifiesto de los cien, firmado por oficiales y suboficiales.La ley orgánica de la Defensa no contempla este tipo de reuniones, que tampoco alcanzan a constituirse como Junta de Defensa Nacional, a la que preceptivamente hubieran debido asistir los vicepresidentes del Gobierno y los ministros responsables de algunas áreas específicas, como Asuntos Exteriores, Economía, Hacienda, Industria, Sanidad y Transportes.

El rey Juan Carlos se encontraba fuera de España en viaje oficial a los Emiratos Arabes Unidos cuando se produjo la aparición del manifiesto de los cien, que se considera en círculos militares como la más alta cota de indisciplina registrada desde el 23 de febrero y que ha sido evaluado como extremadamente grave. La reacción de la Junta de Jefes de Estado Mayor, que instruyó a los capitanes generales de todas las regiones militares para que todos los jefes de unidades advirtieran a los mandos a sus órdenes, parece hasta el momento haber contenido las solidaridades esperadas por los promotores del manifiesto.

El Gobierno cree saber que su redactor es uno de los principales procesados por el 23-F, con grado de coronel, aunque parece que el texto final fue cuidadosamente revisado por algunos de los defensores que más notoriedad pública han alcanzado últimamente. Las preocupaciones suscitadas por el escrito en el alto mando atañen no sólo a la forma -fuera del conducto reglamentario-, sino al contenido de indisimulada solidaridad con los golpistas y de abierta reclamación de separada autonomía del mundo militar. Además, la juventud de los oficiales firmantes y el acompañamiento insólito de suboficiales han sido dos factores cuidadosamente ponderados por su peligrosidad.

Diversas asociaciones de periodistas se han pronunciado en contra del manifiesto, entre ellas las de Madrid y Barcelona, rechazando duramente lo que se considera una injerencia en torno a la actividad profesional.

Página 15

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de diciembre de 1981

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