Crítica:ZARZUELACrítica
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Una obra casi olvidada de Guridi

En La meiga, Jesús Guridi -sobre libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw- se acerca al ambiente y el folklore de Galicia. Escrita en 1928, en pleno apogeo del nacionalismo español, el bello intermedio pasó pronto a los programas de concierto.La partitura entera evidencia el instinto y el saber del compositor vasco, una de las personalidades más fuertes de la música española de la primera mitad de nuestro siglo. La fuerza de un aliento lírico alterna con el inteligente tratamiento de lo popular, todo ello armonizado y orquestado con mano maestra.

El argumento no conserva hoy idéntico interés que la partitura, aun servido en un montaje muy decoroso, dirigido por Joaquín Deus, en lo escénico, y Jorge Rubio, en lo musical. Cantaron con acierto Josefina Arregui y Ricardo Jiménez y lucieron su buen arte teatral María del Carmen Ramírez e Isidoro Gavari, sin olvidar a los Castejón y a la atractiva Amelia Font.

Teatro de la Zarzuela

2 de diciembre.Compañía Lírica Titular. «La meiga», de Romero, Fernández Shaw y Guridi. Directór escénico: J. Deus. Director musical: J. Rubio. Coro: J. Perera. Ballet: A. Lorca. Intérpretes: C. Ramírez, J. Arregui, A. Font, R. Jiménez, L Gavari, R. y J. Castejón, A. Moya, M. Hurtado, R. de A ndrea, A. García, M. Ferrer, E Navarro, A. Fauro, J. Varela, J. Incera, A. Curros, L. Bellido, L. Obregón y R. Castejón, hijo.

Coros, preparados por Perera; orquesta y ballet, de Alberto Lorca; escenarios, de Pere Francesch, y vestuario, de Cornejo, se conjuntaron para unos resultados que sirvieron el fin principal: la reposición de una zarzuela desconocida para mucho público de hoy, lo que sucede con otras de Guridi, como es el caso del retablo titulado Peñamariana. Hubo aplausos para todos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de diciembre de 1981.