Es posible que el aceite no sea el único agente
El aceite de colza desnaturalizado no es el único agente causal del síndrome tóxico que padece nuestro país, según una de las conclusiones de las Primeras Jornadas sobre Consumo y Defensa del Consumidor que se celebran en Gijón, organizadas por la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales y la Oficina de Información Ciudadana.A esta conclusión se llegó en una de las sesiones de trabajo, en la que estuvieron presentes Antonio Corralero, presidente de la Asociación Española de Consumidores de Productos de Aceites Tóxicos, y Pedro Sanz, secretario general de la misma asociación, médico y afectado, además de profesores universitarios, ingenieros agrónomos, médicos y otros profesionales.
Los participantes en las jornadas de Gijón llegaron al convencimiento de que la intoxicación es producida por el aceite de colza en combinación con otro producto, aún desconocido, y depende, en gran medida, de la idiosincrasia de la persona, pues esa combinación de productos no afecta por igual a todos los consumidores. Al respecto, se ha puesto como ejemplo el caso de una familia que vive bastante aislada en la zona del Orbigo en León, pues los miembros tomaron todos el aceite de colza y, sin embargo, los efectos han sido muy dispares.
El simple estudio de la relación de fallecidos señala, por otra parte, que las mujeres son más propensas a sufrir en su grado máximo la enfermedad. Aunque el Ministerio de Sanidad no facilitó, pese a la insistente petición de EL PAIS, el número de muertes por sexos y edades, y a pesar de que continuamente han existido obstrucciones para facilitar el nombre de las víctimas, parece comprobado que dos tercios de las víctimas son mujeres, y entre éstas, el mayor número está entre los veinte y los veinticinco años y entre los cincuenta y los 55. Entre los hombres, la mayoría de las víctimas tienen una edad superior a los 55. Se ha especulado con la posibilidad de que la muerte de mayor número de mujeres respondiese a la inhalación de los vapores del aceite en la cocina, o al hecho de que las bebidas alcohólicas, más consumidas por los hombres, actuasen como inmunizantes.


























































