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Pérez-Llorca afirma que España abandonará la OTAN si no se consigue la descolonización de Gibraltar

La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados autorizó ayer al Gobierno a concluir la adhesión de España al Tratado del Atlántico Norte. La autorización, que deberá ser, ratificada por el Pleno del Congreso, puso punto final a tres días de debates sobre la forma, fondo y cuestiones parciales de dicha adhesión. En la última sesión de ayer, la discusión estuvo centrada en temas muy concretos. En ella, el ministro de Asuntos Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca, afirmó que «España abandonará la OTAN si una vez dentro de la Alianza Atlántica no prospera la descolonización de Gibraltar». El Gobierno no aceptó, por otra parte, incluir a Ceuta y Melilla en el protocolo de adhesión.

En una vibrante intervención al término de la sesión matutina de la Comisión de Exteriores del Congreso, que ayer concluyó el debate (previo al Pleno) sobre la petición del Gobierno de autorización para la adhesión a la OTAN, el ministro Pérez-Llorca declaró que el «Gobierno está decidido a tomar el riesgo de seguir hacía adelante en el proceso OTAN, a pesar de estar pendiete la solución del problema de Gibraltar». El ministro dijo que entrando en la OTAN el Gobierno iba a «hacer saltar la fortaleza gibraltareña», y apostilló que cuando esto se va a conseguir sería contraproducente intentar poner un cerco previo a esta intentona, criticando y oponiéndose a los argumentos de la oposición, que exige el previo reconocimiento por todos los países de la OTAN (y en especial por el Reino Unido) de la soberanía española de Gibraltar antes de entrar en la OTAN.El ministro apostó fuerte y empezó a amenazar con la posibilidad de que España pueda abandonar la OTAN si, una vez dentro, la cuestión de Gibraltar Permanece bloqueada.

El debate de Gibraltar, así como el de la defensa de Ceuta y Melilla en el marco atlántico y el de la desnuclearización definitiva y garantizada de España han sido las cuestiones puntuales que han marcado de manera especial las llamadas enmiendas parciales al fondo de la cuestión de adhesión a la OTAN. Enmiendas ganadas, como en anteriores casos, por el Gobierno y su partido centrista, con la ayuda firme de Coalición Democrática y la esporádica de la Minoría Catalana. Enmiendas también que han cerrado el paso por la comisión del apretado debate OTAN, que ahora queda pendiente de¡ Pleno del Congreso.

En torno a Gibraltar, la oposición socialista, más comunistas, andalucistas y Grupo Mixto, representado por Blas Piñar, han estado en contra de que España se adhiera a la Alianza antes de que Londres reconozca, con el resto de los países de la OTAN, la soberanía española en el Peñón. Los argumentos a favor de este reconocimiento previo han sido muy variados. En primer lugar, que, según la oposición española, España no puede ingresar en una alianza militar en la que uno de sus miembros tiene ocupado su territorio con una base armada. El segundo, que, en caso de ataque a dicha base, y según el artículo 5 del tratado, España debía defenderla. a pesar de estar bajo control británico.

A favor del ingreso en la OTAN, sin la solución previa de Gibraltar, hablaron el ministro Pérez-Llorca y el diputado Javier Rupérez. El ministro esgrimió la amenaza del abandono y añadió que creía firmemente en una rápida solución de este problema en el marco de la Alianza. El diputado insistió en que dentro de la OTAN era más fácil solucionar este tema, que España no entraba en la Alianza para solucionar exclusivamente temas particulares, sino para articular su defensa.

Ceuta y Melilla

La cuestión atlántica, tras la «amenaza de abandono OTAN», por parte del ministro, restó protagonismo a otra discusión parcial que se presumía sería la protagonista de la jornada: Ceuta y Melilla. La oposición exigió que el Gobierno -al igual que lo hicieron Turquía y Francia en su momento- incluyera en el protocolo de adhesión a la OTAN alguna referencia a la necesidad de que la Alianza cubra la defensa de ambas plazas norteafricanas españolas, que el artículo 6 del Tratado Atlántico deja fuera, al decir que es territorio de la OTAN el de Europa y América del Norte, así como las aguas e islas sitas al norte del trópico de Cáncer. Es decir, que Africa queda fuera del territorio, y por ello, Ceuta y Melilla. A esta afirmación no pudo contestar el Ejecutivo.

El ministro Pérez-Llorca se limitó a insinuar que el citar directa o indirectamente a Ceuta y Melilla en el Protocolo de adhesión podría provocar inquietudes y problemas con Marruecos y a la vez internacionalizar el conflicto de la reivndicación de ambas plazas. El ministro, y luego el diputado de Melilla, García Margallo, se dieron por satisfechos con los artículos del tratado que hablan de la defensa de los países miembros, sin precisiones de territorio.

El ministro Pérez-Llorca anunció que el Gobierno haría en las negociaciones de articulación de España el sistema defensivo integrado de la Alianza, y una vez dentro de la OTAN, una recomendación para que quedara bien claro el tema de la defensa de estas plazas. Asimismo anunció la creación de una comisión ad hoc para seguir dichas negociaciones sobre la opción hispana en el marco defensivo. La oposición replicó diciendo que el Gobierno renunciaba a priori a conseguir una garantía que otros habían obtenido.

Esas puntualizaciones del ministro quedaron recogidas en el proyecto de resolución aprobado por la Comisión de Exteriores, autorizando la adhesión a la OTAN a título de recomendaciones. En ellas se señala que España quiere una garantía de defensa ante la crisis mundial y la mala marcha de la Conferencia de Seguridad de Madrid, se pide que en la negociación para la integración hispana en la organización militar se tenga en cuenta todo el territerio, peninsular y extrapeninsular, se declara el deseo del Gobierno de que se avance en la soluclón del problema de Gibraltar y en las negociaciones con la CEE y se confirma la creación de la citada comisión ad hoc.

Aparte de estos temas, la otra única resolución que ha prosperado en los debates (con el apoyo de U CD) fue la presentada Flor la Minoría Catalana en favor de la no instalación de armas nucleares o almacenamiento de las mismas en nuestro territorio. Esta enmienda del diputado catalán Joaquin Molins provocó un corto debate sobre la nuclearización. La oposición dijo que desconfiaba de las promesas del Gobierno, y Felipe González señaló que la enmienda excluía el paso de armas nucleares por territorio español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de octubre de 1981

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