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Los misiles nucleares de la URSS apuntan a las bases norteamericanas en España, afirma Pérez-Llorca

El ministro de Asuntos Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca, declaró ayer ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso que debate el ingreso de España en la OTAN, que los misiles nucleares de la Unión Soviética «apuntan a las instalaciones norteamericanas situadas en territorio español». El ministro hizo esta afirmación en lo que ha comenzado a ser el auténtico debate sobre la opción atlántica propuesta por el Gobierno y actualmente en debate en la comisión, en la que el líder de la oposición, Felipe González, protagonizó un duelo dialéctico y político con el titular de Exteriores, afirmando que si su partido llega al poder en 1983 organizará un referéndum en el que el PSOE pedidá el sí para salir de la OTAN.

En su segundo día de discusiones, aceleradas, la Comisión de Exteriores del Congreso parece haber encontrado orden en el procedimiento y una mayor claridad política en la discusión, que se ha centrado en las intervenciones del ministro de Exteriores y del líder de la oposición. El núcleo de esta discusión partió de la presentación y debate de la enmienda que el grupo socialista presentó a la totalidad del proyecto del Gobierno en favor de la adhesión a la OTAN por razones de contenido político. Una enmienda que fue planteada por el propio Felipe González, v que cerró otras similares de los representantes del Grupo Mixto Ramón Tamames y Fernando Sagaseta, y del partido comunista, introducida por Jaime Ballesteros.El debate, que hoy se referirá a Ias enmiendas puntuales relativas a cuestiones parciales como Gibraltar, Ceuta, Melilla, desnuclearización y otras, se inició realmente en su plano político (y una vez rechazadas por la mañana las enmiendas a la totalidad sobre la forma del debate discutidas el pasado martes), con el encuentro dialéctico entre el ministro Pérez-Llorca Y el portavoz socialista Felipe González. Fue este último quien abrió la discusión, al presentar su enmienda, situando el problema de la adhesión a la OTAN en tres planos esenciales: la situación internacional, la situación política interna y sus prioridades y las necesidades y opciones de la defensa.

Felipe González afirmó que antes de que el Parlamento tome una decisión sobre la adhesión a la OTAN y la aplique el Gobierno, hace falta una clarificación sobre las necesidades de la defensa española, un plan de defensa que no existe y que no ha sido explicado en el Parlamento ni a la opinión pública. En su opinión, la necesidad de conocer este plan es condición imprescindible para tomar cualquier otra decisión que afecte a la soberanía y a la defensa de los intereses españoles.

Asimismo, Felipe González insistió en que en la coyuntura actual interna hay problemas mucho más urgentes y menos prioritarios que la propia opción atlántica, tales como los económicos, los sociales, terrorismo y, sobre todo, la consolidación democrática, para la que el líder socialista considera importante el consenso que, en su opinión, se ha roto por la cuestión OTAN, que él considera de Estado y posiblemente objeto de consenso por las mayorías políticas de este país.

En tercer lugar, Felipe González ha insistido en la inestabilidad internacional, en el riesgo de un enfrentamiento militar entre las dos superpotencias, y ha citado a la bomba de neutrones como un arma moderna que puede ser aplicada inmediatamente en crisis como la que ahora ha surgido en el Oriente Próximo con la muerte del presidente Anuar el Sadat.

Para el líder de la oposición, la actitud de España en el momento actual ante la opción atlántica, la situación internacional y la problemática específica española debe estar sometida, en primer lugar, a una definición del plan de defensa; y mientras tanto, y en su defecto, a un mantenimiento de la situación actual. Es decir, a lo que él entiende, según declaró en un intermedio del debate a EL PAIS, como una posición de España independiente, europea, occidental, sin integrarse en la OTAN, sin adoptar una posición neutralista, que podría favorecer al bloque del Este, y, sobre todo, con una relación bilateral y equilibrada de cooperación con Estados Unidos.

En su intervención, Felipe González lamentó que el Gobierno no haya explicado, precisamente, por qué ha fracasado la negociación bilateral con Estados Unidos; dijo que el pueblo español no tiene nada que agradecer a ese país desde hace muchos años, y aunque reconoció que es posible un entendimiento con Washington, subrayó que si el Gobierno está decidido a romper estos pactos, su partido lo apoyaría.

Finalmente, después de calificar a la política exterior de Pérez-Llorca como «dominada por el pragmatismo y la tecnocracia más absurda», dijo que su partido mantiene la decisión, si llega al poder en 1983, de organizar un referéndum sobre la presencia de España en la OTAN, y que desde el Gobierno abodaría por el eslogan «OTAN, de salida, sí».OTAN para la paz

La intervención del secretario general del PSOE fue contestada en primer lugar por el diputado centrista Javier Rupérez, quien insistió en que la OTAN no es una organización para la guerra, sino para la paz, y que trabaja en favor de la distensión. Abogó por la necesidad de una defensa total para España y calificó de optimista la posibilidad de que el PSOE llegue al Gobierno en 1983, significando que la política de disenso es también muy importante para el juego democrático.

Posteriormente fue el ministro de Asuntos Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca, quien entró en el debate, señalando que la caducidad de la negociación con Estados Unidos en septiembre pasado obligaba al Gobierno a pronunciarse, en la coyuntura actual, sobre su alternativa de defensa, y que el Gobierno ha considerado que la OTAN es la mejor alternativa, la que ofrece más garantías y la que permite a España una mejor incrustación en Occidente, al lado de los países europeos y con voz y voto en un ámbito multilateral en el que los intereses españoles estarán mejor defendidos que en un plano bilateral.

El ministro insistió en que no s debe utilizar la crisis de Oriente Próximo en favor de opciones ideológicas y de partido, e insistió en las dudas de alternativas en política exterior por parte del primer partido de la oposición.

El ministro, sin responder a la petición de explicación de un plan de defensa pedida por Felipe González, dijo que el tema de la OTAN no se había convertido en una prioridad en menoscabo de otras posiciones del Gobierno en materia de política exterior, como son las negociaciones de adhesión a las comunidades europeas, sino que esta opción atlántica ya quedó muy definida en el programa de investidura de Calvo Sotelo.Acuerdos con WashingtonPérez-Llorca estuvo aquí preciso y comprometido, afirmó que existe la amenaza soviética y que la URSS tiene cohetes nucleares que apuntan contra las instalaciones militares que Estados Unidos tiene en España. El ministro recordó que los acuerdos bilaterales con Washington habían quedado supeditados a la opción OTAN como más beneficiosa para España, y dijo: «No sé si el pueblo español tiene que agradecer mucho o poco a Estados Unidos en los últimos años, pero si sé que la relación bilateral con Washington puede alcanzar su plenitud en la Alianza Atlántica y constituirá una garantía multilateral frente a Estados Unidos, y con ellos en la defensa de Occidente».

El ministro no explicó tampoco por qué exactamente se han roto las negociaciones con Washington. Se limitó a decir que la decisión pro OTAN dejaba en un segundo plano esta negociación, y añadió, que más adelante, cuando la comisión debata la prórroga impuesta en estos acuerdos, se abordará el tema.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de octubre de 1981

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