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Cerdán Calixto, responsable de los GRAPO, resultó muerto en un tiroteo con la policía

Enrique Cerdán Calixto, considerado el actual máximo responsable de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), fue muerto en un tiroteo, a primeras horas de la mañana de ayer, en Barcelona cuando intentaba huir del cerco policial establecido alrededor del apartamento que tenía alquilado en la barriada de Vallcarca, en la zona alta de la ciudad. Cerdán Calixto era, según fuentes policiales, el miembro de los GRAPO «más peligroso» y el jefe de la sección técnica y de los grupos armados del PCEr.

Entre la treintena de actos terroristas que se le atribuyen figuran los secuestros de Antonio María de Oriol Urquijo y del teniente general Emilio Villaescusa Quilis, así como los atentados contra los generales Briz Armengol y Arturo Criado. El último atentado en el que participó fue el cometido en Barcelona contra dos guardias civiles que perdieron la vida el pasado 4 de mayo. Detenido en febrero de 1977, logró fugarse de la prisión de Zamora en diciembre de 1979, junto con otros cuatro miembros de los GRAPO. Según la policía, en la actualidad sólo queda un miembro importante de este grupo -Juan Martín Luna- sin detener.La operación policial que culminnó con la muerte del grapo hasta ahora más buscado se inició sobre las dos de la madrugada. A esa hora, numerosos efectivos policiales -veinticuatro miembros de la Brigada Regional de Información y las dotaciones completas de quinice coches-patrulla de la Policía Nacional- tomaron posiciones en torno al inmueble en donde se suponía que se hallaba el citado miembro de los GRAPO. Según declaró ayer el jefe superior de Policía de Barcelona, Enrique Mosquera, en el curso de una conferencia de Prensa realizada ayer al mediodía, en el Gobierno Civil, la policía localizó el domicilio, tras seguir la pista de Cerdán Calixto a través de otros catorce pisos que había alquilado en diversas ocasiones, y bajo nombres supuestos, en Barcelona.

"Cerdán, sal y entrégate"

Escasos minutos antes de las seis de la mañana, la policía llamó por teléfono al apartamento de Cerdán. La llamada la efectuó desde el piso segundo primera del inmueble. Previamente habían sido atentados los vecinos para que cerraran puertas y ventanas, con el fin de evitar que Cerdán pudiera introducirse en alguna vivienda y tornar rehenes. El contenido de la llamada, según la policía, fue escueto: «Cerdán, sal, entrégate y no pasará nada». lnmediatamente, sin responder a las palabras de la policía, y siempre según la versión policial, Enrique Cerdán optó por salir al exterior del apartamento, por el balcón, desnudo, calzando únicamente unas zapatillas y empuñando una pistola Llama, con la que disparó contra los policías

«Oí tres detonaciones», manifestó a este diario una vecina que vive frente al apartamento, «y creí que eran petardos de algún juerguista. Luego hubo muchas más detonaciones, y mi hijo me hizo caer en la cuenta de que eran tiros». El tiroteo se prolongaría por espacio de casi tres cuartos de hora. Cerdán Calixto pudo saltar del balcón al tejado de la casa contigua (unos cinco metros de desnivel), de allí deslizarse hasta otra azotea (otros cuatro o cinco metros de desnivel) y finalmente cayó abatido por los disparos de la policía en un patio de una casa distante unos treinta metros en línea recta de su apartamento, en el número 14-16 de la calle de Rubens.

De allí sería recogido en una ambulancia y trasladado al Hospital Clínico, en cuyo centro ingresó cadáver. El cuerpo de Cerdán presentaba numerosos impactos de bala. Según fuentes policiales, Cerdán resultó alcanzado desde diversos ángulos. Tanto el jefe superior de Policía como el gobernador civil manifestaron ayer que la acción del miembro de los GRAPO al intentar huir había sido desesperada, presumiblemente al conocer aquél los muchos años de cárcel que le esperaban, debido a su largo historial de actos terroristas. «Se había garantizado», manifestó el gobernador civil de Barcelona, «que no escaparía».

En el momento del tiroteo no se encontraba en el apartamento la joven que, según los vecinos, convivía con Cerdán Cálixto. (Si, por el contrario, ésta se hallaba en el apartamento y fue detenida, la policía omitió ayer este aspecto.)

«Yo no sé si vivía siempre aquí» manifestó otra vecina a este diario «pero había una chica joven, bajita y rubia, que siempre iba con él. En la bodega del barrio habían dicho que eran médicos los dos y realmente ese era el aspecto que tenían. A mi me parecieron siempre buenos chicos, amables. Anteayer los vi, y el pasado domingo los oí discutir. Ya sabe usted que en estos pisos se oye todo desde la escalera. A ella se la debió caer una botella al suelo y él la recriminaba el que no fuera con más cuidado».

El apartamento que ocupaba Cerdán había sido alquilado hace unos tres meses. Para ello utilizó un documento nacional de identidad falsificado a nomnbre de Antonio Escalada Marsaloa, natural de Ruanales (Santander), de profesión funcionario y domiciliado en la calle de Toledo, número 142, de Madrid. El documento se supone robado . En el buzón de cartas del edificio Figuraban los nombres de «J. Moreno y N. Navarro».

Mil dólares y una metralleta

En el interior del apartamento, la policía encontró mil dólares (100.000 pesetas), documentos de identidad falsificados o en blanco, documentación orgánica de los GRAPO y una metralleta Z-62, arma que había sido arrebatada a uno de los dos guardias civiles muertos en atentado el pasado mayo en Barcelona. La otra metralleta de los guardias civiles fue hallada a Roberto Liñeira Oliveira, grapo muerto en La Farga de Bebié, cerca de Ripoll (Gerona),junto con otros tres miembros del grupo en un enfrentamiento con la Guardia Civil. Fue precisamente a raíz de la documentación intervenida a aquellos terroristas muertos por lo que se acticiparon las investigaciones que culminaron ayer con la muerte de Cerdán Calixto.

El apartamento de Cerdán Calixto de la calle de Rubens se encontraba ayer abierto a consecuencia de la acción policial. La puerta de entrada se encontraba destrozada. En el techo se apreciaban impactos de bala y en el comedor-living se hallaban amontonadas numerosas piezas de ropa pertenecientes al grapo muerto. Entre otros objetos había un ajedrez electrónico, libretas con apuntes sobre arquitectura técnica y periódicos. En la comida había abundantes provisiones y restos de comida recientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de septiembre de 1981

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