Una prueba para Reagan
Unas horas después de acabar el plazo del ultimátum dado a los controladores aéreos, Reagan partía más tranquilo que nunca hacia su rancho de California. El avión del presidente, guiado por controladores militares, no sufrió un solo minuto de retraso. La huelga es para los demás. Mientras el ministro de Transportes declara que la seguridad de los vuelos está garantizada, el tráfico aéreo se encuentra sumido en un caos indescriptible que amenaza con eternizarse.13 de agosto


























































