Marruecos favorece una autodeterminación del Sahara puramente formal
Pero existen otros cambios más importantes, y en primer lugar dos que pudieran calificarse de coyunturales: la presencia en el territorio, de un Ejército evaluado ya en más! de 70.000 hombres, si se incluyen los cuerpos paramilitares; en segundo lugar, el traslado al Sahara de unas 60.000 personas -que se añaden a los 45.000 saharauis que han permanecido en el territorio- traídas de Marruecos para asumir las tareas administrativas, sanitarias, educacionales, policiales, comerciales, exigidas por la presencia de ese Ejército y la sedentarización forzada de todos los saharauis.Las transformaciones estructurales, de mayor implicación que las anteriores, afectan directamente a los saharauis originarios, y, consisten en la total destrucción de la organización tribal nómada y, en parte también, sedentaria, y la modificación radical del entorno económico de la sociedad autóctona.
A pesar de la extrema pobreza agrícola del territorio -en los años sesenta sólo se cultivaban cuatrocientas hectáreas para una superficie total de cerca de 300.000 kilómetros cuadrados-, el ganado constituye una riqueza relativa importante, con más de 150.000 cabezas entre camellos, cabras y, ovejas. Las gacelas del desierto fueron siempre celebradas por saharauis y legionarios.
La pesca (Villa Cisneros), los fosfatos (Bu-Craa) o la prospección petrolera habían permitido a España crear numerosos puestos de trabajo, y un floreciente comercio caravanero a través de las pistas transaharianas, partiendo del Sahara, había alcanzado en 1975, con Canarias, un valor de 3.000 millones de pesetas.
El desierto vacío
Hoy, gacelas y nómadas han desaparecido totalmente; se importan camellos, cabras y ovejas desde Agadir. Aunque el Gobierno marroquí realiza en las ciudades un esfuerzo de desarrollo económico importante, fuera de Smara, Bu-Craa, Bojador, Villa Cisneros y Aaiún el desierto se ha convertido en desolación, y la única vida son los convoyes militares o las avanzadas defensivas.
A causa de la guerra, la población civil ha sido evacuada de los principales pozos y oasis, como Zag, antiguo centro de confluencia de caravanas; Tichla, Bir Anzaran, Bir Ganduz, Gueltat Zemmur, Farsia, Chdiria, Mahbes, estan hoy desiertos o convertidos en avanzadas militares marroquíes.
Los marroquíes venidos del Norte ocupan los puestos ejecutivos de la Administración, la seguridad Y lo esencial del comercio del país, dada la inexperiencia de los saharauis a este respecto. En realidad, tanto los antiguamente sedentarizados como los que la guerra sedentarizó a la fuerza parecen sumergidos en medio de un ejército omnipresente y una población venida del Norte.
A pesar de que la representación parlamentaria del territorio -hasta La Güera, en poder de Mauritania, tiene su diputado en el Parlamento marroquí desde abril último- la ostentan auténticos saharauis, las exigencias de la confrontación imponen servidumbres y limitaciones a los autóctonos.
Si el referéndum de autodeterminación se llevara a cabo en las condiciones que exigen los polisarios, con retirada total de tropa y Administración marroquí, o por lo menos con el envío de cascos azules y bajo control real de la ONU y la OUA, como se inclina a solicitar el comité ad hoc de la OUA, la fidelidad de los saharauis a Marruecos puede aportar importantes sorpresas.


























































