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Asesinado en Basauri un guardia civil retirado

Un guardia civil retirado fue asesinado ayer en Basauri (Vizcaya) por un comando armado, cuyos cuatro componentes consiguieron darse a la fuga tras mantener un tiroteo con una patrulla de la policía que había conseguido interceptarle media hora después del atentado en el casco viejo bilbaíno, y en el transcurso del cual resultaron heridos dos transeúntes. Uno de ellos gravísimarnente.El atentado se produjo a las siete de la mañana en la estación de Basauri. localidad situada a ocho kilómetros de Bilbao. A esa hora, Joaquín Gorjón González, que la víspera había cumplido 59 años, esperaba en el andén central la llegada del tren que habría de conducirle a Bilbao, donde trabajaba como empleado de una agencia de aduanas desde su retiro de la Guardia Civil, en julio de 1972. En el andén había en ese momento unas noventa o cien personas, entre ellas un joven que, de improviso, sacó una pistola y efectuó dos disparos que alcanzaron al guardia civil retirado en la espalda y parte posterior del cuello. Joaquín Gorjón, que no llegó a ver a sus agresores, cayó sin vida, mientras que el que había efectuado los disparos y otros dos jóvenes que le acompañaban emprendían la huida a pie.

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Asesinado un guardia civil retirado en Basauri

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Media hora antes, dos de los miembros del comando habían robado a punta de pistola un automóvil Seat 124, propiedad de Pedro Barrena Saiz, a quien habían obligado -aprovechando la parada del coche ante un semáforo en rojo,- a la altura del puente de San Antón, de Bilbao- a cambiar de asiento y a acompañarles, primero a recoger a los otros dos miembros del comando, y posteriormente a las inmediaciones de la estación de Basauri. Una vez realizado el atentado, el propietario del Seat 124 -que durante los diez minutos que tardaron los terroristas en realizar su acción había permanecido retenido en el interior del vehículo, vigilado por el que hacía de chófer -fue abandonado en una calle de Basauri, mientras, tras recoger a los otros tres miembros del comando, el vehículo emprendía la huida en dirección a Bilbao.

Dada rápidamente la alarma, a través de una llamada de la Policía Municipal de Basauri a la Guardia Civil, dos miembros del servicio de seguridad de dicho cuerpo localizaron el Seat 124 a la entrada de Bilbao. A partir de este momento, las versiones de los hechos son confusas, si bien la que parece más Verosímil señala que hacia las 7.30 horas, los miembros del comando, o quizá sólo dos de ellos, se apoderaron de una furgoneta Ebro, de color amarillo, matrícula BI-6326-W, aparcada frente al mercado de la Ribera, en la que prosiguieron la huida, en principio hacia el centro de Bilbao.

Sin embargo, la presencia de dos coches-patrulla de la Policía Nacional, apostados a la altura del puente de La Merced, hizo que la furgoneta se desviara por una bocacalle lateral, Barrencalle-Barrena, por la que seis o siete policías de uniforme, más otros dos de paisano, persiguieron a pie al vehículo. Los policías efectuaron numerosos disparos en ráfaga y algunos más en tiro a tiro. Varios vecinos de la zona que se asomaron a las ventanas al oír los disparos confirmaron haber visto desaparecer la furgoneta en dirección a la plazuela de Santiago, pero no supieron precisar si los presuntos terroristas que viajaban en ella habían o no respondido a los disparos. Sin embargo, los impactos de bala visibles en la fachada del restaurante Guria parecen indicar que se registraron disparos en las dos direcciones.

Sea como fuere, el tiroteo alcanzó al joven de veintinueve años Ovidio Ferreiro Martín, empleado de una agencia de transportes y que, por encontrarse de vacaciones, había sustituido a su madre en la tarea de distribución de periódicos entre los clientes fijos, que efectuaba todas las mañanas antes de instalarse en su pequeño puesto de venta de Prensa de la plazuela de Santiago. Ovidio Ferreiro fue alcanzado por dos disparos, uno en la pierna derecha y otro en la cara, cuando se encontraba a la altura del portal número 1 de la calle de Barrencalle-Barrena, entre los bares Kirru y Saibigain. No lejos de allí era también alcanzada por un disparo en el brazo Aurora Múgica Múgica, de 48 años.

Ambos heridos fueron trasladados al hospital de Basurto, donde ingresaron a las 7.55 horas. Dos horas después se hacía público el parte médico de Aurora Múgica, en el que se calificaba su estado de «reservado». Pocos minutos después, los médicos que atendían a Ovidio Ferreira comunicaban al padre del herido que el estado de su hijo era tan grave que habían decidido no intervenirle quirúrgicamente. La bala que te había entrado por el pómulo derecho había quedado alojada en la parte posterior del cráneo.

Sin embargo, el herido había llegado consciente al hospital e incluso había podido dar a los médicos el teléfono de la fábrica Echevarría, donde trabaja su padre.

En el lugar donde había caído herido podía observarse a las diez de la mañana un pequeño reguero de sangre, y unos metros más adelante, en la fachada del antiguo edificio de la Bolsa, en el cruce entre las calles de Barrencalle-Barrena y de la Torre, varias decenas de impactos de bala. En la misma calle, pero en el extremo opuesto, frente a la entrada del restaurante Toki-Eder, la policía hallí una pistola Browing, 9 milímetros, Parabellum, presumiblemente arrojada o perdida por algún miembro del comando al iniciarse la persecución.

El guardia civil retirado asesinado era padre de seis hijos. El mayor de ellos, José Gorjón Recio, de 37 años de edad, milita desde hace seis años en el Partido Comunista y en CC 00, habiendo sido miembro del comité de empresa de Ceplástica, SA, hasta ser trasladado, en 1979, a Tarragona. Actualmente trabaja en La Química, de dicha localidad catalana, y pertenece al PSUC. Por expreso deseo de la familia no se celebrará ningún acto público en memoria del ex guardia civil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de julio de 1981

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